Foto extraída de elindependiente.com

Todo es cuestión de lógica.

La lógica nos dice que oprimir cualquier situación política con una actuación policial violenta nunca lleva a buen puerto. La lógica y la propia historia. La lógica indicaba que mandar a tanta fuerza del cuerpo policial a Cataluña a preservar la democracia y que acaben enfrentándose contra civiles desarmados sin ningún tipo de acto violento por defensa no era una buena idea. La lógica nos dice que escenas como la que vivimos ayer no favorecen precisamente al estado de derecho: las imágenes que han rodeado nuestras redes sociales y varios de nuestros telediarios, y que los medios internacionales no han dudado en reflejar, nos muestran una violencia desmedida contra gente inofensiva, cuya única voluntad era reflejar sus aspiraciones políticas en una urna, legal o no. Las responsabilidades políticas únicamente residen en quienes dispusieron de esas urnas y expusieron a su pueblo a dicho enfrentamiento. Las señoras mayores, los ciudadanos, la gente de Cataluña no merecía un acto de opresión como el que han vivido.

La lógica nos dice que actos como este no van a favorecer el entendimiento ni van a encontrar una solución al conflicto que nos rodea: muchos de los que ayer vieron y vivieron los enfrentamientos que se dieron probablemente hayan quedado convencidos de que el problema reside en el gobierno central. Un gobierno que carga contra su propio pueblo sin rodeo aparente no puede ser el gobierno de todos. Muchos ayer dejaron claro en redes sociales que no pensaban votar, pero que la actuación desmedida de la Policía organizada por el Gobierno y los tribunales amparados en las directrices de dicho gobierno les habían convencido de lo contrario.

El referéndum era a todas luces ilegal desde el momento que se declaró unilateral sin tener dos tercios del Parlament catalán a su favor. Pero había muchas otras formas de solucionar dicho referéndum: la primera simplemente era hablarlo. Si el pueblo quiere hablar acerca de su futuro, es lo democrático que pueda hacerlo. La segunda, en caso de no querer reconocerlo por su faceta ilegal, era simplemente hacerle un vacío y no reconocer el resultado final. La desmedida actuación de los cuerpos de seguridad y la dureza con la que han actuado órganos políticos y judiciales únicamente han dado relevancia a un proceso que, si tan ilegal e inútil era como nos habían vendido, se debía caer por su propio peso. Además, en tan violenta actuación, únicamente han dado la razón a aquellos que lo defendían.

La responsabilidad de todo esto únicamente cae en dos partes: en el govern catalán que tomando sus decisiones a tontas y a locas ha expuesto a su pueblo a tal situación, con un Puidemont que a todas luces no es el líder que su pueblo necesita, y en el Gobierno español que únicamente ha enfrentado el problema haciendo un abuso total de su autoridad y de las fuerzas de esa misma autoridad obligadas a realizar un papel amargo, una auténtica encerrona que les culpabilizará de todo pese a que únicamente sólo seguían órdenes. Aquellas personas que simplemente estaban llamadas por sus líderes a ejercer su derecho a voto no tienen culpa alguna de todo lo que se ha vivido, y muchos de ellos habrán dormido hoy caliente únicamente por el hecho de dirigirse a un colegio electoral. Legal o ilegal, sigue siendo una marcha pacífica.

La lógica nos dice muchas cosas pero todo lo vivido ayer, y durante estas últimas semanas, escapa a todas ellas. La incapacidad de ambos sectores de ponerse en piel ajena ha sido la causa de todo ello. Se olvida por una parte que toda revolución, todo cambio radical en el sistema, ha sido enfrentando y saltando dicha legalidad: véase la asamblea nacional francesa de 1789 o el mismo sufragio femenino, por no meternos en muchos de los derechos que hoy nos prevalecen. Se olvida por otra parte que liderar una serie de decisiones alocadas como ha realizado el Govern induce y expone al pueblo que dicen representar a una situación difícil. Aquellas personas que han permitido esto han de responsabilizarse de sus actos y responder por ellos. La lógica nos indica eso. Pero mucho me temo que tanto el gobierno de Rajoy como el de Puigdemont permanecerán indemnes frente a esta negra jornada mientras su pueblo se encoleriza entre sí siguiendo sus directrices.

El Gobierno únicamente debía evitar dos males frente a la mirada internacional: evitar cualquier tipo de legalidad en lo referente al referéndum y aquellas imágenes que pudieran ser perjudiciales para su cacareada Marca España. Era, simplemente, cuestión de lógica. Y ni una ni otra.

Hoy Cataluña es más independiente y España más oscura.