Por alguna razón que desconozco, la penúltima película de Antoine Fuqua (Training Day, Los 7 Magníficos) no se estrenó en España en 2015, a pesar de contar con un reparto excelente y bastante popular y tocar un tema, el boxeo, que, sin ser especialmente popular, está en la memoria colectiva cinéfila por clásicos como Rocky. Igual fue coincidir en tiempo con la notable Creed, pero lo cierto es que ambas películas están tan alejadas en fondo como cercanas en calidad.

Puede que Redención sea explícita hasta decir basta (y el título no ayuda) en intenciones, pero lo cierto es que solventa con un buen puñado de momentos bonitos y con un Jake Gyllenhaal que, como siempre, se come la pantalla. Apoyado por Rachel McAdam y Forres Whitaker, Gyllenhaal brilla en un papel hecho originalmente para Eminem pero que parece que nació para interpretarlo él.

Así, la película nos cuenta la caída a un pozo sin fondo de un boxeador ególatra y algo sucio y su posterior renacimiento cual ave fénix. Nada nuevo bajo el sol, pero contado de forma efectiva y sentimental (a veces demasiado) que hace que enganchemos de primeras con la cinta y los personajes. No hay lugar para el conflicto moral, es una historia de buenos y malos pero no necesariamente esto la hace menos disfrutable.

No todos son aciertos: la película tarda en arrancar y puede hacerse algo tediosa, pero siempre hay una escena cargada de emoción o de intensidad para mantenernos pegados a la pantalla. Todo esto, unido a la gran interpretación de Gyllenhaal, hacen a Redención una cinta más que recomendable en un semana donde los estrenos no son muy destacables.