Por mucho que estén nominadas varias películas dirigidas, protagonizadas o prácticamente hechas enteras por gente de raza afroamericana y por muchos discursos anti-Trump que se pronuncien, lo cierto es que en 2017 los Oscar siguen siendo unos premios eminentemente conservadores. La mayor prueba de esto es la categoría “Mejor Película de Lengua Extranjera”. Cada país puede mandar UNA película y entre todas se hace una preselección y finalmente la nominación de 5 películas. Mientras tanto, en la categoría de “Mejor Película”, a veces se cuela alguna cosa no americana en habla inglesa, pero compiten por el honor nueve (¡¡¡nueve!!!) películas de habla únicamente inglesa sin proceso de selección previo y, obviamente, sin límite por país. La pregunta es: ¿Por qué tiene miedo Hollywoood de competir contra películas que no pertenecen al antiguo Imperio Británico?

Dejo ahí la pregunta para reflexionar y me muevo a analizar una película que estoy seguro que sin el anglocentrismo que perdura en la Academia, competiría contra La La Land o Moonlight. El Viajante (2016) (The Salesman en inglés) es iraní, hija de uno de los países más odiados por el público estadounidense medio. Y como película iraní, se aleja de las convenciones sociales occidentales para pintarnos un retrato sobre las consecuencias de un abuso sexual en la Teherán moderna.

La cinta empieza lenta, presentándonos a la pareja protagonista y a la gente que les rodea, y mostrándonos cómo funciona la vida de dos actores en un país del que occidente tiene una idea más bien de corte caótico-religioso. Y si bien las acciones de muchos personajes están fuertemente influenciadas por las convenciones religiosas existentes, uno no puede evitar ver reflejadas ciertas estructuras patriarcales y normas existentes en nuestros países occidentales que deberían servir como desmontadora de prejuicios.

Si bien la primera hora de introducción pasa algo lenta, esta misma nos sirve para poner a cada personaje en su lugar y conocerles. Después, la película coge ritmo y remata con una última hora que deja a uno pegado a la butaca, con una sensación entre incomodidad y culpabilidad que no se irá tras acabar la película. Pese a que puede parecer algo difícil de digerir, lo cierto es que el nuevo trabajo de Asghar Farhadi (que ya tiene en su palmarés un Oscar de Mejor Película de Habla No Inglesa) es una película que logra transmitir todo lo que pretende, y no dejar indiferente.

Apoyada en excelentes actuaciones, es una pena que El Viajante vaya a ser más conocida por su polémica debido al boicot que impuso el director a la gala de los Oscar debido a las acciones legislativas de Donald Trump que a su valor como película. Y también es una pena que, aún en 2017, Hollywood siga creyendo que la categoría de “Mejor Película” no es digna para cintas que vienen del mundo no anglosajón.