En los primeros 2000 se pusieron de modas unas cuantas películas que mezclaban acción, terror, trajes de cuero y nu metal. La moda fue fugaz, pero hubo dos franquicias que lograron perdurar: Underworld y Resident Evil. A diferencia de otras películas del género que cosecharon mejores críticas antes de caer en desgracia, como Blade (1998), tanto Underworld como Resident Evil siguen ahí, recaudando sus 100-200 millones y en ocasiones cuadruplicando su presupuesto, mientras los espectadores reaccionamos ante cada película haciéndonos siempre la misma pregunta: “¿De verdad han hecho otra de estas?”.

Los fans del género están de enhorabuena, ya que este año se estrenan tanto Resident Evil: The Final Chapter como Underworld: Blood Wars, prometiéndonos otra vez la dosis de tiros, sangre y desmembramientos que ambas sagas llevan ofreciéndonos desde que se estrenasen hace ya más que una década. Y al menos el caso de Underworld cumple de sobra: al igual que en su segunda y cuarta entrega, la película número cinco de la saga vuelve a desprenderse de todo argumento y prácticamente cualquier escena que implique un diálogo de más de 5 minutos para pasar a la acción. Y por qué no decirlo, es efectivo.

Las cosas tienen que estar claras desde el primer momento: ir a ver Underworld esperándose algo más que vampiros y licántropos golpeándose, disparándose y reventándose durante una hora y media es ser bastante iluso. Por eso no puedo decir otra cosa que no sea que la película me gustó, y me mantuvo en la butaca sin sacarme de la película ni un minuto, y ya es bastante más de lo que puedo decir de otras muchas cintas.

Aunque a veces roce lo ridículo o, directamente, se hunda totalmente en ello (la pelea de la caja es de exhibición), lo cierto es que los numerosos momentos que hacen que a uno se le escape la risa acaban haciendo que uno se muestre más interesado por lo siguiente que pueda pasar, por cual es la nueva locura que se les habrá ocurrido a la directora tras la anterior. Sorprendentemente se van superando poco a poco, lo cual hace que la película tenga bastante gancho.

Si lo que quieres ver es acción que transcienda al género y lo lleve 20 pasos más allá, lo cierto es que no es tu película, pero como divertimento para cualquier tarde Underworld: Blood Wars cumple su cometido de sobra. En una semana en la que se estrena la arrasadora La La Land, si lo tuyo no son los musicales clásicos que revientan las galas de premiso y lo es por el contrario las películas de tiros entre vampiros y hombres lobo, Underworld: Blood Wars es tu estreno de la semana.