Chris Pratt and Jennifer Lawrence star in Columbia Pictures’ PASSENGERS.

Todos hemos jugado. ¿Mamá o papá? ¿Espinacas hervidas o coles a remojo? ¿Morderías una cucaracha o chuparías una babosa? A o B. El dilema de decidir.
¿Qué harías si despertaras en una nave a 90 solitarios años de su destino? ¿A qué extremos serías capaz de llegar?
La base de la que parte Morten Tyldum en su nueva iteración es sugerente, es difícil, angustia y te hace sudar frío. Un thriller moral en el espacio exterior, amor y drama para la era de las estrellas y los viajes a velocidad luz.

Jennifer Lawrence and Chris Pratt star in Columbia Pictures’ PASSENGERS.

Un cóctel que pintaba a molotov y que ha terminado por resultar vodka aguado. Un brebaje duro de ingerir, de peor digestión y terrible resaca. Uno que cuando caen los créditos te hace levantarte de la butaca con las lagunas de quien ni si quiera es capaz de juntar las piezas y recordar si llegó a pasárselo bien durante el trayecto.

 

Passengers es predecible, blanda y, paradójicamente, tarda tanto en arrancar que cuando encuentra su ritmo la audiencia ya se ha quedado bien anclada en la plataforma de despegue. Amor de telefilme y acción con la credibilidad de un Belén Viviente casero para un show en el que Jennifer Lawrence y Chris Pratt juegan con la ambigüedad moral de una sierra de disco.

En la nave Avalon
un Michael Sheen robotizado
resulta ser lo menos chirriante
de sus engranajes

Tyldum trata sin éxito de rascar los talones de Titanic, de pasearse por las orillas de Stanislav Lem y conjurar la imaginería de Nolan. Su visión de las estrellas carece músculo cinematográfico, de grises, de profundidad. Es un paseo de fin de semana, una oportunidad perdida y un esfuerzo para los ojos de cualquier espectador que no quiera dormitar sobre sus palomitas durante una hora y media.

Veredicto: ¿Hoja de ruta para las estrellas? Mantenerse a años luz de esta película.