Assasins Creed presenta puro espectáculo con tomas que trasladan a una acción que recuerda al videojuego pero que sin embargo se pierde en un guión que puede ser confuso para los ajenos a la saga.

Con un Michael Fassbender que da mucho juego y muestra todo su potencial en el terreno de acción, la película regala algunas de las escenas de lucha más entretenidas. Lo mejor sin duda, su personaje de Callum Lynch, un criminal que descubre sus raíces al ser introducido en el programa del Animus, donde podrá ver los pasos de su antepasado Aguilar como assasin en plena conquista de Granada.

Destacar también sin duda la gran interpretación del actor patrio Javier Gutiérrez, brillante y apasionado en su papel de Torquemada y la espectacularidad de las escenas del pasado. En contraposición, Marion Cotillard, siempre tan brillante en sus interpretaciones, muestra una vez que no está hecha para este tipo de historias. Como pudimos ver en la última entrega de Batman, la interprete francesa parece actuar con el piloto automático puesto, más centrada en conseguir el acento británico, sin lograrlo, que en su papel.

La película se presenta con una buena idea cuyo proceso de elaboración es más que mejorable y cuyo final atropellado choca frente a las panorámicas que se toman su tiempo para mostrar escenas que no se volverán a visitar durante la trama.

El excesivo enfoque en el personaje interpretado por Fassbender evita el desarrollo y la creación de profundidad del resto del reparto, dando lugar a interpretaciones huecas y a la falta de empatía general.

En definitiva, Assasins Creed es un intento bastante interesante de la adaptación siempre fallida de videojuego a película que se queda en un producto entretenido, con grandes lagunas que evitan que se convierta en una película de calidad, pero que puede ofrecer un rato de entretenimiento.