Supersonic no es la película que recomendaría ver a alguien que nunca vibró con las canciones de la banda de Manchester. Sin embargo, si alguna vez te atrapó (o sigues atrapado) el ruido y la furia de Columbia, Bring it on Down o Some MIght Say, entonces Supersonic es un gran viaje de dos horas de duración por los entresijos de la edad dorada de la banda inglesa que más miradas atrajo allá por los años 90.

En Supersonic se presenta a Oasis como lo que fueron: los últimos grandes dinosaurios del rock, venidos de una época donde reivindicar a las viejas glorias como The Who, Led Zeppelin, T. Rex o incluso a los Beatles más pop no creaba ningún tipo de complejo. Así, la película abre y cierra con prácticamente las mismas imágenes: el concierto de Knebworth. Como recordándonos que podrá seguir habiendo macroconciertos, pero eventos de tal magnitud y tal importancia para tantos fans en torno a grupo ya no existen.

Para narrar la historia de la edad de oro de la banda, Mat Whitecross, director del documental, se aleja de algunos clichés del formato para aprovechar las divertidas historias que narran los protagonistas de la cinta con animaciones, montajes y efectos especiales que le dan a la película un toque divertido y fácil de ver. Alejado del documental tipo “entrevista” como es, por ejemplo, Eight Days a Week de los Beatles y Ron Howard, centrarse únicamente en los hechos y en los protagonistas (todos los narradores son gente del entorno de la banda) es un gran acierto. Y sobre todo si gran parte del peso de la película lo lleva la madre Gallagher, Peggie, y sus historias hilarantes a la vez que enormemente tristes.

Tanto para gente que se hace la dura diciendo la mucha indiferencia que les causa la banda como para los fans más acérrimos, que el documental solo se centre en dos discos (¡pero que discos!) puede resultar algo decepcionante, sobre todo dada la reciente reivindicación del apaleado Be Here Now y que la carrera de Oasis no duró 4 años, sino 17, y acabó con una ruptura amarga que podría ser bien explicada. Sin embargo, el hecho de centrarse en su debut y el multimillonario (What’s the Story) Morning Glory? también es una ventaja, dado que permite ahondar en la historia de esos años y llenarla de anécdotas alejadas de la ya clásica y cansina rivalidad con Blur.

Supersonic es una película hecha por un fan con la intención de darle un rostro humano al fenómeno que fue Oasis entre 1994 y 1996. Funciona como documento audiovisual para fans y curiosos sobre la música de la banda, pero está claro que las dosis de ego y grandeza que el documental vierte sobre la banda pondrá de los nervios a cualquier persona que no sea capaz de admitir lo grandes que fueron las canciones (y los discos) de Oasis en los 90. Pero Oasis siempre fueron una banda hecha para sus fans, con lo cual es más que entendible este enfoque fan del que se nutre la película.

Oasis surgió en plena eclosión del britpop como una mirada nostálgica de la clase obrera hacia aquellos grupos que habían llegado más lejos desde la llegada del pop inglés de los 60 a América hasta los Stone Roses. Tuvieron suerte de combinar grandísimas canciones, casi himnos, con una actitud en la sociedad británica y en la prensa musical general que les abrazó como si hijos pródigos fuesen. Es imposible entender la amplitud del fenómeno Oasis sin esto, y el documental muestra como Oasis estuvo en el momento correcto en el sitio correcto. En ese sentido, Noel Gallagher y compañía fueron visionarios.

El resto de la historia es bien conocida. Drogas, alcohol y peleas acabaron enturbiando esa capacidad visión, y para cuando Be Here Now salió en 1997, las cosas habían cambiado. Las canciones no eran peores, pero la sociedad y la prensa había desechado de nuevo a las viejas glorias del rock, y se había entregado otra vez a otros sonidos. Aun así, Oasis no quisieron quedarse como fenómeno de 4 años, y siguieron llenando salas, arenas y estadios hasta su separación en 2009. Lo dice bien Liam Gallagher al final del documental: nada iba a ser lo mismo después de Knebworth, pero daba igual, no por ello la locomotora debía parar. Y eso lo sabemos bien los fans que seguimos al pie del cañón con Oasis, Beady Eye, Noel Gallagher y lo que sea que nos echen.

Supersonic se estrena hoy en cines, hasta la semana que viene.

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