Refugee Olympic Team s Yusra Mardini takes part in the Women s 100m Butterfly heat during the swimming event at the Rio 2016 Olympic Games at the Olympic Aquatics Stadium in Rio de Janeiro on August 6 2016 AFP PHOTO Martin BUREAU

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Antes de subirte al barco, la gente te dice que vas a morir”. Con este optimista mensaje, tanto Yusra Mardini como su hermana Sara terminaban de decidirse a subir a aquel ruinoso bote fijado en una playa perdida en la costa oeste de Turquía. A lo lejos, olvidadas en la lejanía e imposibles de ver por ser altas horas de la noche, se encuentra la particular meta de este tumultuoso viaje: las islas griegas, sinónimo de la tan ansiada libertad después de un largo periplo cruzando el Líbano. Fueron los bombardeos a Damasco los que obligaron a esta pareja de hermanas, todavía menores de edad en aquel momento crucial, a abandonar su tierra y marchar hacia el mundo occidental con la esperanza de encontrar la estabilidad que la guerra les había arrebatado. “Lo primero que piensas cuando te subes al bote es en la muerte. No piensas en otra cosa”.

Las hermanas Mardini no viajaban solas: otros 20 refugiados les acompañaban cuando, a la media hora de abandonar la costa turca y emprender camino a Grecia, el motor de la barca falló y el bote empezó irremediablemente a hundirse. Las dos hermanas habían hablado con anterioridad que, en caso de siniestro, se preocuparían únicamente de salvarse ellas ya que salvar a todos los demás era prácticamente imposible: pero a la hora de la verdad, tanto Yusra como Sara, junto a otro par de tripulantes, cargaron con el semi-hundido bote y tiraron del resto de tripulantes hasta la costa griega. No podían permitir que el resto de personas, que no contaban con su facilidad para el nado, se ahogasen en medio del mar. Yusra lo recuerda así: “Necesitábamos tener menos peso en el barco y nadie más aparte de nosotras sabía nadar… Cuando entré por primera vez en el agua todo mi cuerpo estaba temblando como lo hace justo antes de competir”.

La ventaja con la que contaban tanto Yusra como Sara a la hora de emprender el viaje era su capacidad como nadadoras: Yura había destacado en Siria a muy pronta edad tanto por sus excepcionales resultados académicos como por su habilidad en la piscina. Ya en el año 2012, con 14 años, había participado en los Campeonatos Mundiales de Natación en tres competiciones diferentes. Su presencia en próximos Campeonatos se veía asegurada y se le tenía por una de las mayores promesas del deporte sirio. Su hermana, Sara, aunque no cuenta con tal prestigio como deportista como su hermana, es también una nadadora solvente. Ambas fueron la salvación de los 19 refugiados que veían que, sin ellas dos, se veían abocados a perder su viaje y su vida en el Mediterráneo:.  “Se estaba haciendo oscuro y hacía frío, el viento soplaba y me estaba congelando. No podía abrir los ojos, porque estaban llenos de agua salada”, recuerda Sara, cuando tras dos horas de viaje pensaban que jamás llegarían a su destino. “En ese momento sentí que la vida era algo más grande que yo misma. Toda la gente en ese barco era parte de mí. Me pareció que era mi deber para saltar en el agua… si me hubiera ido, me hubiera siento mal conmigo misma por el resto de mi vida”.

Las dos hermanas salvaron al resto de la tripulación y permanecieron refugiadas en la isla de Lesbos, el principal campo de refugiados de la costa griega. Ahora ambas viven en Alemania, donde Yusra ha entrenado tan duro como nadadora que, si su principal objetivo era llegar a los Juegos Olímpicos que se celebrarán en Rusia en el año 2020, su obstinado trabajo le ha permitido poder estrenarse en los Juegos que actualmente se celebran en Brasil. Yusra compite con el equipo de Atletas Olímpicos Refugiados, compuesto por una decena de atletas de distintos puntos del mundo que, por su obligado exilio, no han podido competir con su país en las distintas competiciones olímpicas. Es la primera vez en unos Juegos Olímpicos que compite un equipo de refugiados: su abanderada, Rose Lokonyen, abandonó por la guerra Sudán del Sur a la temprana edad de ocho años. Desde entonces vive como refugiada en Kenia.  Otros compañeros, como el también sirio Rami Anis, también tuvo que marchar en bote hasta Grecia poco antes que ella.

Yusra se ha convertido en la cara amable de su equipo gracias a que el pasado sábado seis de agosto se hizo historia: se convirtió en la primera atleta refugiada en ganar su serie, en concreto los 100 metros mariposa. Lástima que su crono no fuese suficiente para pasar de ronda: su minuto y nueve segundos con 21 décimas no le dieron para clasificarse, a 13 segundos de distancia del tiempo con el que la nadadora Sarah Sjostrom lideró su tanda. El estadio entero jaleaba por su pundonor a Yusra Mardini, conocedores de antemano de su complicada historia: ella, sin embargo, torcía el morro consciente de que sus números no eran suficiente. ¿De qué le servía a ella ser primera de ronda, si no se le permitiría seguir compitiendo? Aun así, el próximo miércoles Yusra tendrá oportunidad de seguir haciendo historia y colarse en las semifinales de los 100 metros libres, disciplina en la que también compite. “Nuestro viaje no ha parado, nuestro viaje continúa. Tengo muchas ganas de nadar el 100 libre, espero hacerlo mucho mejor”

Yusra Mardini ha llevado su historia a los medios gracias a su final optimista y esperanzador. Como todas las historias de superación, que se venden bien entre un público deseoso de escuchar noticias de buen corazón. Otros, de pensamiento más cínico, no pueden evitar pensar en todos aquellos refugiados que cruzan el Mediterráneo sin tener la salvaguarda de dos jóvenes nadadoras de buen corazón, y que pierden sus esperanzas de futuro golpeados por las aguas del Mediterráneo. Los 19 que escapaban de aquel país en conflicto tuvieron a las hermanas Mardini como particulares ángeles de la guarda que les salvasen: los más de 8.000 que cayeron por el camino en el Mediterráneo desde el año 2014 no contaron con esa suerte.  Mientras, los refugiados siguen llegando, con la esperanza de que una Yusra Mardini les convierta en noticia.

yusra mardini

FUENTES: La Vanguardia/El periódico/La Nación/AFP/Hipertextual/El País/El Confidencial. IMÁGENES. AFP (Martin Beaureu)/Reuters (Michael Dalder)