Seamos francos: absolutamente todo lo que pasó por la pantalla de la trilogía original de Star Wars es icónico, desde el satanás y el hombre lobo de la cantina a la ristra de malos de tercera como el Capitán Needa, pasando por personajes que, sin ser relevantes realmente para la trama, sirvieron para que los principales se reflejasen en ellos, como el difunto Biggs o el Admirante Piett. En la trilogía de precuelas no se llegó al nivel de las viejas, pero sí que nos dejó un puñado de personajes totalmente irrelevantes carismáticos como el comandante Cody o el Virrey Nute Gunray. El Despertar de la Fuerza también nos trajo este tipo de personajes: el stormtrooper que pelea contra Finn y al que Chewbacca deja frito de un disparo es ya un icono de los personajes con una sola frase.

Lo que también hicieron la trilogía de precuelas y el Episodio VII es seguir con la tendencia de crear personajes interesantes que son eliminados sin piedad de la trama, dejando un vacío bastante grande y haciéndonos pensar que hubiera sido de la saga con mayor desarrollo de estos personajes. Es cierto que en una gran saga de personajes como Star Wars no todo puede funcionar perfectamente todo el rato, pero ¡un poco de seriedad! Os dejamos con las defenestraciones argumentales más viles que Lucas y compañía perpetraron.

Capitana Phasma

Las imágenes promocionales de Gwendoline Christie como jefa de los stormtroopers no podían ser más espectaculares, y la armadura plateada quedaba de un molón que asustaba. Sin embargo, a la hora de la verdad, la capitana Phasma se veía reducida a minutos de metraje casi de relleno, donde se la veía asustar un poquito a Finn y ser humillada por su ex soldado y compañía de manera ridícula. Con un uniforme tan molón y una presencia tan imponente (recordemos que Gwendoline es la gran Brienne en Juego de Tronos), uno se pregunta si Rian Johnson tendrá la decencia de sacarle todo el jugo que pueda al personaje. Ojalá.

 

Boba Fett

¿Es Boba Fett el caso de hype incumplido más sangrante de la historia? Su aparición en El Imperio Contraataca es antológica: Darth Vader se dirige a él para recordarle que no mate a nadie y es el único capaz de encontrar a Han Solo, tarea que ni un escuadrón entero de la flota imperial consigue. En la segunda película de la saga Boba Fett era el malo misterioso perfecto, pero Lucas y Kasdan decidieron que ya estaba bien y se lo cargaron de forma ridícula al principio de El Retorno del Jedi. Un final injusto para un personaje que ni su breve elaboración de fondo en El Ataque de los Clones logró elevar a Boba Fett al altar que se merece.

 

Poe Dameron

Todos nos creíamos que Poe Dameron sería protagonista en el Episodio VII, y es una pena: el tío mola de verdad. Los que creíamos que haría el papel de nuevo Han Solo nos llevamos un chasco y una alegría al mismo tiempo. Mientras Poe Dameron supo destacar como un tipo único dentro del canon del universo Star Wars con su breve aparición en pantalla, nos queda un mal sabor de boca. Y es que Poe Dameron daba para mucho más minutaje. Con suerte, Oscar Isaac si tendrá un papel muchísimo más relevante en el Episodio VIII.

 

Padme Amidala

Imagínate que tienes una hija. La cuidas, la quieres y la mimas, y todo el mundo parece adorarla. Entonces coges a tu cría y sin mediar palabra la lanzas desde el balcón de un duodécimo piso. Algo así debía estar pensando Lucas ante la vil transformación de Padme Amidala de reina guerrera a tipa que solo sabe estar en casa y aguantar al loco de su marido. Que sí, que realmente Lucas quería mostrar como la enfermiza relación de Padme y Anakin era tan solo un oscuro reflejo de lo que muchas mujeres sufren a lo largo de su vida, pero ¡está tan mal llevado! ¿Por qué hacer que una tía que a los 18 es gobernante y tres años más tardes se zurra con droides sin hacerse un rasguño se muera de amor y no porque el imbécil de su marido la estrangula hasta la muerte? Te odio, George.

 

Jango Fett

A falta de un Fett infravalorado, Lucas decidió regalarnos ¡otro! Jango Fett era un tipo molón en realidad, y le planta cara a Obi Wan Kenobi de manera bastante digna, dejándonos el mejor duelo del Episodio II (teniendo en cuenta la aberración de duelo final entre Yoda y el Conde Dooku), convirtiéndose en un villano atípico en la saga, al estilo de Tarkin en el Episodio IV, que no necesitaba usar la fuerza para plantarle cara a los buenos. Así que en la escena del coliseo George Lucas le cortó la cabeza de manera bastante gráfica y a otra cosa, dejando el cadáver de un personaje que, al igual que su vástago, pudo ser mucho más de lo que fue.

 

General Grievous

La primera aparición del General Grievous en la serie de dibujos de las Guerras Clon es antológica. El medio androide medio humano arrincona a un grupo de jedis entre los que se encuentran grandes maestros como Ki Adi Mundi y les da una paliza a todos, dejando un rastro de cadáveres y heridos que solo la intervención de un batallón clon logran salvar. Luego, el General invade Coruscant y él solito secuestra al canciller, llevándose por delante a Shaak Ti, a sus dos aprendices y a un montón de clones, pero siendo herido por Mace Windu al final del capítulo. Esta fue una excusa para que George Lucas convirtiese al malote de Grievous en un cobarde lamentable que muere de un disparo. Ya te vale.

Darth Maul

Sigo sin entender tanta reverencia a Darth Maul cuando realmente la única miga que tiene es que pelea acojonantemente bien y mata a Qui Gon Jinn, pero lo cierto es que al pobre Maul no le dieron oportunidad: le partieron en dos al final de La Amenaza Fantasma y solo en los spin offs logramos saber más del aprendiz Sith. El duelo entre Qui Gon, Obi Wan y Maul está considerado uno de los mejores de la saga (y el último que realmente dejó de dar pena hasta el duelo de Anakin y Obi Wan del Episodio III), pero la gracia del villano se acababa ahí.

 

Conde Dooku

Durante todo El Ataque de los Clones se nos habla de un misterioso jedi renegado que se pasó al mando de los separatistas llamado Dooku. No sólo eso, sino que además ese jedi es Christopher Lee y se revela como un villano interesante, sabio y poderoso. La paliza que les pega a Obi Wan y Anakin y el plantarle cara a Yoda en el que es el duelo más horrendo de toda la saga nos dio a un malo que podría haber sido la némesis perfecta de los jedi. Hasta que Anakin le descabeza al principio del Episodio III y nos olvidamos de todo lo que ha liado.

 

Quin Gon Jinn

Antes de que Liam Neeson se convirtiese en el madurito duro por excelencia, fue el maestro de Obi Wan Kenobi. Las premisas sobre las que se asentaba Qui Gon Jinn eran excelentes: un jedi renegado, que desobedecía al consejo jedi y sabía usar la fuerza para lograr sus objetivos, todo esto sin ser un tipo consumido por el lado oscuro. Aunque la muerte temprana de Qui Gon es importante y entendible, siempre nos quedará la espina clavada de que, si el personaje hubiese estado mejor llevado, podría haber sido espectacular. Un poco un reflejo de las precuelas.

 

Yoda

Igual me gano algún puñetazo por esto, pero lo cierto es que necesito sacármelo de mis adentros. Yoda difiere del resto de personajes de esta lista en que está bien construido, es coherente durante toda la saga y prácticamente cada diálogo suyo es memorable. Pero cuando a Lucas se le ocurrió que cogiese la espada láser y se pudiese a dar saltos y volteretas contra el Conde Dooku y el Emperador Palpatine, la traición suprema fue consumada. Dentro del exceso de sables láser y cabriolas digitales de las precuelas, lo de Yoda es lo más atroz que se le ha hecho a un personaje. ¿Por qué no podía limitarse a ser un alienígena sabio que hiciese cosas molonas con la fuerza como levantar un X Wing? ¿Por qué nos hiciste esto, George?