High-Rise

High-Rise

The love you gave me, nothing else can save me S. O. S.
 

Permitid que me ponga un momento mi disfraz de Ian Malcolm, ese maravilloso personaje interpretado por Jeff Goldblum en Jurassic Park, para comentar lo mucho que me fascina el caos y lo difícil que creo que es crearlo a la perfección. El caos es algo aparentemente sin orden ninguno pero que necesite una serie de factores esenciales para que se desencadene.
 

Ben Wheatley, conocido sobre todo por Turistas (2012) y cuya cámara filma maravillosas películas, se atreve a adaptar la compleja novela setentera de Rascacielos (1975, J.G.Ballard), un relato sobre la inhumanidad que se adquiere con la vida moderna. J.G. Ballard  narra con increíble destreza la espiral de acontecimientos que, como los eslabones de una cadena, llevan a la locura y a la decadencia a este grupo de vecinos, y nos regala un relato sobre la brutalidad de la especie humana que Wheatley, con un estilo limpio y elegante, ha sabido adaptar a pesar de las dificultades que presenta.
 

La historia nos presenta al doctor Robert Laing, un profesor y médico psiquiatra que decide, para huir un poco de hechos recientes de su pasado y para camuflarse entre gente con sus mismos gustos, mudarse a la gran obra maestra que el prestigioso arquitecto Anthony Royal ha creado para intentar frenar el paso del tiempo. Este rascacielos, dotado para satisfacer todas las necesidades, proyecta la imagen de utopía perfecta de una forma siniestra y que no se esfuerza en disimular el olor a podrido que desprende. Es, a todas luces, como uno de esos sueños que siempre ha mostrado un punto inquietante. La lucha de clases, la decadencia y la violencia innata del ser humano convierten este lugar perfecto en una distopía destructiva y primitiva que choca con el mundo exterior.
 

Adaptarse o morir, el hombre es un lobo para el hombre… Con estos conceptos como base se construye un retorcido film en el que todo parecía tener un toque tenso y desquiciado desde un principio. La sala del cine se dividió por completo entre los que la amaron y los que la odiaron, pero sin lugar a dudas puede afirmarse que High-Rise, al igual que los otros trabajos de este director inglés, no deja indiferente.
 

El tandem Ben Wheatley y Amy Jump (guionista) ha sabido reflejar de una forma atractiva el caos y la inhumanidad de la que Ballard nos habla en su novela. Además, cabe destacar la gran interpretación de Tom Hiddleston como Laing y su contrapunto, Luke Evans, con un magnífico Richard Wilder que nos hace olvidarnos de trabajos como Dracula: The Untold Story.
 

La complejidad de la narración de una distopía dentro de un mundo que sigue adelante, y de un personaje que parece chocar contra la locura de su alrededor, ser aparentemente inmune a ella, intentar encajar, ser neutro, huir y parecer estar en calma cuando todo se desmorona hacen de High-Rise una brillante película que además se ve acompañada por una atractiva fotografía y banda sonora.

 

So when you’re near me, darling can’t you hear me S. O. S

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