¡Llegan los 88 Premios de la Academia! Y como no podía ser menos, tras una gala como fue la del año pasado llena de grandes películas y donde cualquiera podría ganar, este año Hollywood se ha empeñado en que hay que ir a lo fácil. Este año la gala está gobernada por la convencionalidad (el regreso de Spielberg al drama fácil, Di Caprio, las historias basadas en historias reales monopolizando la alfombra roja…) e incluso diría que por la pereza: los Oscars de 2016 puede que sean los más aburridos desde hace mucho tiempo.

No voy a escribir 2000 palabras antes de anunciar lo evidente: que Mad Max no se lleve Mejor Película y Mejor Director como mínimo sería un timo. Ninguno de los nominados está a la altura, solo Carol, Inside Out y Ex Machina, ambas incomprensiblemente no nominadas a las categorías principales, pueden hacer sombra a la que es la mejor película que está presente en la gala. Sin embargo, aunque indudablemente cualquiera de estas tres tiene mucha mejor historia (incluso me atrevería a decir que algunas de las nominadas también), Mad Max les pega un repaso en lo demás: la fotografía es espectacular, los efectos son geniales y el ritmo es trepidante. Que no ganase Mad Max en estos premios tan marcados por unos académicos que han ido a lo fácil sería incomprensible.

Frente a Mad Max se sitúa como principal favorita The Revenant, una película que parte de una buena idea del gran Iñarritu pero que se pierde por las ramas entre plano bonito y plano bonito. Si Birdman, la gran triunfadora del año pasado, sabía integrar perfectamente una buena historia con una fotografía excelente, aquí pasa todo lo contrario. The Revenant es excesivamente larga y excesivamente sosa. Hizo que, literalmente, me diese totalmente igual lo que le pasase a cualquiera de los personajes de la película o incluso a la historia en sí. Si no fuese por el gran inicio y el gran final, podría decir que es mala, pero por suerte Iñarritu salva los muebles con una gran media hora final.

Spotlight y Room son las dos únicas películas que considero que merecen estar nominadas de las que lo están, pero ambas me fallan a la hora de considerarlas seriamente para mejor película. A Spotlight le falta un gancho con el que atrapar al espectador en una película donde lo que brillan son los personajes, mientras que Room es uno de los mayores chascos que me he llevado durante una película. Tras una hora literalmente maestra y de infarto, la película se hunde y se convierte en un dramita familiar de esos que tanto les gustan a los de la Academia de Hollywood, regalándonos una hora final totalmente intrascendente.

Por otro lado, Brooklyn y The Big Short cumplen su cometido: son buenas películas, pero no me llegaron tanto. A la primera, que parte de una excelente idea, le puede el tufillo pro-americanista y el excesivo optimismo con el que se desarrolla una historia de inmigración que no termina de ser del todo creíble; mientras que la segunda divierte, te hace reír (irónicamente diría que la historia, al ser real, es deprimente) y sobre todo permite que los actores se luzcan (genial Christian Bale), pero ahí se queda. Dos buenas películas quizás algo infladas, pero que recomendaría ver.

Y finalmente, tenemos las dos películas que no logro entender cómo pueden estar nominadas. El Puente de los Espías es puro Spielberg moderno: tufo patriótico, sobreexplicación de las emociones de los personajes y poco más. Por desgracia, sigue más en la línea de Lincoln y War Horse que de Tintín. Por otro lado, la nominación de Marte es inexplicable. Si, puede que sea la mejor película de Ridley Scott desde hace muchísimos años, pero ¿en serio? Una película que se alarga demasiado y sin mucha gracia (no llego a entender lo del globo de oro), pero bien es cierto que al menos no es Prometheus. ¿En serio no había este año una película mejor de aventuras espaciales?

Con estas nominaciones, me parece difícil concebir que una gran película como Carol se quede fuera, cuando tiene las misma cualidades que hacen que, por ejemplo, Mad Max sea la película más digna de ganar un Oscar, pero además cuenta con un guion excelente (era hora de ver una historia de amor homosexual más natural, alejada del dramatismo de, por ejemplo, La Vida de Adele) y unas interpretaciones enormes (si no fuese por Brie Larson desearía que Cate Blanchett se llevase este y todos los premios del mundo).

Ex Machina se queda fuera igual por ser la película más heterodoxa dentro de la carrera hacia los Oscars. Sólo mejor guion original y efectos visuales para una película que merecía mucho más, al igual que Inside Out, que se quedó fuera de la carrera a mejor película (sólo aspira a animación, donde muy probablemente ganará), de manera injusta ¿Por qué si una película del nivel como Up recibió la nominación y no Inside Out? ¿Por qué este año el conservadurismo de la Academia ha salpicado no sólo el tema racial (no entiendo por qué Beasts of No Nation y sobre todo Idris Elba no recibieron ni una nominación) sino a las formas menos ortodoxas de hacer cine?

En general, me conformo con decir que estos Oscars son probablemente los peores que me han tocado desde que sigo activamente la ceremonia (allá por 2013 fue cuando realmente empecé a interesarme por la gala y a verme la mayoría o todas las películas que participaban en la misma). La pereza y el conformismo han podido a Hollywood que no ha sabido premiar lo distinto (con la única y honrosa excepción de Mad Max: Fury Road, que no tengo nada claro que vaya a ganar), a diferencia de la apretada lucha del año pasado, donde realmente casi todas las nominadas tenían algo de miga u ofrecían algo nuevo. Solo espero que Miller reine esta noche y, sobre todo, que la Academia se ponga las pilas.