Oasis_Dig Out Your Soul

Era un verdadero rocker cuando tenía 15 años. Mi carpeta del instituto estaba forrada con fotos de mis ídolos musicales, extractos sacados de revistas como This I Rock o la mítica Heavy Rock, como si hubiese llegado en el Delorean de Regreso al Futuro desde los años 80. Aerosmith, Judas Priest, AC/DC o Led Zeppelin poblaban mis apuntes en el que seguramente era el trabajo plástico al que más horas había dedicado en mi vida.

Aquel año 2008 fue un año de buenos lanzamientos musicales, cosa que fui descubriendo a posteriori pues mi estrechez de miras en aquella época me impidió disfrutar de todos los notables discos que salieron en su día. Fue el año del Black Ice de AC/DC, lo cual para un adolescente rockero era un acontecimiento similar a una final del mundial o a la pérdida de la virginidad; también fue el año del regreso de Axl Rose con el “esperado” Chinese Democracy. Mötley Crúe entregó un álbum tan notable como el Saints Of Los Angeles y Buckcherry oían sus cantos de sirena con Black Butterfly, con el que empezaban a perder el mojo. Años después descubriría álbumes tan notables como los de Black Mountain, Beck, Fleet Foxes, Vampire Weekend o The Last Shadow Puppets.

Y entre todos estos lanzamientos, Oasis, que entregaban álbum después de tres años de hiato. No sabía muy bien que eran Oasis pero a primeras sonaba a algo que debía odiar al instante. Algo que seguramente agradaba a todos esos peligrosos modernos que impedían que el reinado del heavy metal volviera a su cauce… sí, así era yo. Como tantas veces en mi vida, me puse Dig Out Your Soul con intención de masacrarlo, hacerle una crítica tan basta que me pudiera dar coñas e insultos durante una buena temporada. Y qué sorpresa: ahí había algo que jamás podía esperar… rock. No de tachuelas, pero sí buen rock. Sesentero, con toques de la psicodelia propia de finales de esa misma década. Y me gustó, vaya sí que me gustó.

Sobra decir que con el tiempo he ampliado mi espectro de gustos, incluso por encima de lo esperado, y que al final acabé aficionándome a la música de Oasis. Su primer álbum tenía todo lo que podía pedir un chaval de mi edad: frescura, guitarreos, letras irreverentes que evocaban la libertad propia de una vida repleta de rock n’ roll. Después llegarían el resto de álbumes, que disfruté en su mayor medida.  Y con el tiempo, siempre acabo regresando a Oasis durante una temporada: pincho su debut, Morning Glory, su fenomenal álbum de caras B… pero siempre paso un tiempo aficionado a Dig Out Your Soul. Es sin duda el trabajo de la banda que más me atrapa y al que aprecio una amalgama de matices que no tiene el resto de su discografía. Dig Out Your Soul es el álbum de madurez de Oasis.

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Madurez que venía precedida de una temporada por el desierto en el que los álbumes habían bajado el listón tan alto que se habían autoimpuesto en sus dos primeros trabajos. Eran largos que tenían buenas canciones pero que les faltaba consistencia en su totalidad. Ya Don’t Believe The Truth mostró cierta mejora que acabó por confirmarse en el que, hasta este momento, es el último trabajo de sus carreras.  ¿Por qué es el álbum de madurez? Si bien el grupo de los hermanos Gallagher suele mostrar sus influencias con suma claridad (el homenaje-plagio es una constante en su carrera), aquí el espectro es más amplio, encontrando referencias que escapan del muestrario habitual del grupo, un tono más académico que de costumbre. Es un extraño caso de álbum al que podemos apreciar rupturismo con su legado pero también en cierto modo podemos considerar continuista al no evitar el sonido habitual de la banda.  Su producción, limpia y cristalina como ya iba siendo referente en el anterior trabajo, también obra del productor Dave Sardy con el que mantienen aquí una simbiosis perfecta.

Noel Gallagher, como mostraría en su posterior álbum en solitario, estaba en plena fase de madurez compositiva que impregnaría al álbum y, como ya hemos apuntado, al sonido habitual del grupo. Sus composiciones aquí están por encima de la tónica imperante en los precedentes trabajos: solo hay que escuchar ese The Shock Of The Lightning, posiblemente el hit más trabajado de la banda de Manchester desde mediados de los 90, al que no le pesa ser un reciclado de anteriores singles del grupo. Ni mucho menos. Liam Gallagher también ofrece varios de sus mejores temas, siendo su composición notablemente inferior a la de su hermano, pero manteniendo dignidad con destellos de calidad como la beatleliana balada I´m Outta Time o la nada ambiciosa pero agradable Ain’t Got Nothing, pieza de rock sin aditivos muy disfrutable en una segunda parte de álbum que viaja por otros derroteros.

El comienzo del álbum engancha automática, con esa pieza tan glam como Bag It Up más la psicodélica The Turning, con ecos del Be Here Now pero sin tanta cocaína de por medio; Waiting For The Rapture, una de mis piezas favoritas de los últimos Oasis, ya que siempre me han agradado aquellas canciones machaconas pero con pegada. Una buena muestra de que Noel Gallagher se encontraba en un gran momento compositivo: Falling Down, para el que suscribe la mejor canción de este Dig Out Your Soul que evoca un tanto a aquella colaboración del propio Noel con Chemical Brothers, Let Forever Be, de la que podría ser su sucesora. Un tema emocionante, lleno de fuerza, joya oculta para un buen melómano.

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Juegan con la psicodelia en la rupturista (Get Off Your) High Horse Lady, psicodelia pura y dura como en el tema de Gem Archer To Be Where There’s Life, pieza que debe mucho a las composiciones de George Harrison para el grupo espejo de Gallagher y compañía. Cierran disco dos temas de notable composición como The Nature Of Reality y Soldier On: incluso el relleno, tan propio de la gran mayoría de sus trabajos exceptuando sus dos primeros, está a mayor nivel que el de costumbre.

Se les veía con más fuerza, alejándose de los automatismos que habían adquirido una vez conseguido el éxito, con más ganas de desarrollar su propio sonido, si eso fuese posible en una banda de este calado. Al final, Dig Out Your Soul resultó ser el canto de sirena de un grupo que parecía, por este largo, que tenía más que ofrecer. Los hermanos se enemistaron y tras una abroncada gira decidieron poner pies en polvorosa para dedicarse a proyectos en solitario: Noel por su cuenta regalando un notable álbum, Liam con el resto de la banda en un proyecto inferior como Beady Eye. Han pasado ya ocho años desde este trabajo y la vida sigue igual: los rumores de reunión son constantes, incluso todavía más habituales ahora que Liam sigue tocándose los cojones pero sin grupo de por medio con el que escudarse, mientras Noel intenta labrarse una carrera en solitario que tiene el techo fijado desde un inicio. Es una pena que, cuando Oasis volvían a ponerse interesantes, diesen carpetazo a su discografía. Esperemos que, en un hipotético álbum de regreso, vuelvan al camino que emprendía este Dig Out Your Soul, posiblemente el álbum más infravalorado por su carrera y que acercaba lo máximo posible a propios y extraños a la música del grupo. Al final, su madurez se vio rendida por una riña propia de dos adolescentes bastante gilipollas. Hasta que acaben solucionando sus problemas, podremos seguir volviendo a este Dig Out Your Soul, e imaginar qué hubiera sido de un álbum posterior a este. Para el que aquí suscribe, tenía toda la pinta de suponer la segunda juventud del grupo. Una lástima.