La guerra en Siria, a la que le queda una ‘miaja’ para ser considerada conflicto internacional, está a puntito de cumplir cinco años. Desafortunadamente han tenido que pasar casi 1.800 días, más de un cuarto de millón de muertos, y 13 millones de desplazados, para que las partes se vuelvan a sentar en la mesa de negociaciones (eso sí, en salas separadas).
La semana pasada el enviado especial de las Naciones Unidas, Staffan De Mistura, elegido para mediar entre las partes del conflicto sirio, anunció a bombo y platillo que los invitados a al proceso comenzarían a llegar a la ciudad helvética a partir del día 29.

Para los que no hayan podido abarcar estos días lo que pasa en Ginebra –que suficiente hay con tratar de seguir los tejemanejes en el Parlamento español-,esta semana, y durante seis meses, se iniciarán las conversaciones de paz para Siria, en el que es ya el tercer intento de la comunidad internacional de solucionar el conflicto en el país, que cada día parece empeorar aún más (si cabe).

En 2012 fue el ex secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, el que trató de sentar a las partes del conflicto sirio, y en 2014, fue el turno del que fuera ministro de asuntos exteriores argelino, Lakhdar Brahimi. Ahora, le toca a De Mistura descongestionar el cuello de botella y romper con los fracasos que se han sucedido en las negociaciones anteriores, aunque sólo sea para poner un punto y coma a la oleada de refugiados, y evitarle a Merkel el mal trago de ser expulsada a patadas de la cancillería.

Steffan De Mistura

Hasta aquí todo ‘bien’, ¿problemas? Lo caótico y pomposo que sucede a este tipo de actos. Caótico no sólo por lo fragmentadísimo de la oposición (no, no hay un “quién es terrorista y quién no” ni ningún viral sobre cómo la guerra es culpa del Mossad y los ‘yankis’ que quieren adueñarse del petróleo ¿?), sino porque apenas pasaron 72 horas del inicio oficial, y en las ya conocidas como “Geneva IIIla rumorología y el amiguismo de colegio comenzaron a marcar la agenda de las coberturas. Además, por supuesto, no podían faltar el dramatismo y los actos de demostración de fuerza dignos de unas “conversaciones de paz”.

A lo largo del día del domingo, los periodistas con base en Ginebra, y los corresponsales y enviados especiales, tuvimos que lidiar con tres actos casi simultáneos en tres puntos diferentes de la ciudad, gracias a dios no había ninguna M-30 en la que perderse. Los representantes de la delegación opositora, digamos, más importante, la Comisión Suprema para las Negociaciones (o HNC por sus siglas en inglés) llegaron el sábado por la noche a la ciudad, y era casi obligatorio que hablasen con los medios -a pesar de ser día de reposo, pero eso es otra historia-. Obviamente, la representación gubernamental, que ya tuvo su momento de gloria la tarde del viernes, tenía que contraatacar e imponerse con otra convocatoria a los medios. Sobra añadir que el pobre De Mistura también tuvo que salir a la calle en el día del señor.

Como todavía mi capacidad de bilocarme es limitada, sólo pude asistir al espectáculo (sí, justo) de la rueda de prensa de la HNC. Pese a más florituras protocolarias y a la pomposidad del hotel en el que se celebró la reunión con los medios (uno de los más caros de Ginebra; la gracia del café le salió a mi compañera por 12 francos, ríete del de Zapatero), creo que hacía bastante que no presenciaba un comportamiento tan… ¿lamentable?

No voy a quejarme del tiempo de espera, soy periodista, es mi trabajo, me aguanto. Ahora bien, cuando las partes de un conflicto tan gordo como el Sirio, en un momento tan crítico como el que vive el país, con bombardeos diarios y casi dos decenas de ciudades asediadas, sin ya hablar de la situación de los refugiados, sería lo normal esperar que, al menos, la parte afligida (véase la oposición) facilitase la cobertura mediática. Lo que no se entiende es que en una rueda de prensa de una hora, sólo se hablase durante diez minutos en inglés. El resto en árabe puro y duro, sin traducción simultánea. Lo triste es que el gesto no fue exclusivo de la HNC, sino que la parte gubernamental copió las maneras. En eso, al menos, parece que sí que están de acuerdo.

También cualquiera puede estar leyendo y pensar, bueno igual no había nadie que hablase inglés, no que va, los tres representantes lo hacían, pero imagino que sólo cuando creían conveniente. Al igual que los otros grandes protagonistas de la velada, los medios sirios, y por medios sirios hablo de medios progubernamentales. Un dato que, si se trabajase como se debiera, pasaría desapercibido, pero tristemente no fue el caso. Y es que a parte de la bulla y el griterío (las únicas palabras que se me cruzan para describir su espectáculo/intervención), también decidieron limitarse al árabe. Eso sí, después de haber estado hablando en inglés en el “colegueo pre-rueda”.

Por lo menos creo que les pudimos agradecer no haber tenido que entender los insultos, las acusaciones y las malas maneras de las que echaron mano para eclipsar a la oposición. Una oposición que, dándoles algo crédito, pedían la implementación de la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU (relacionada con cuestiones humanitarias) como paso previo al inicio de las negociaciones. Pero parece que lo de que la gente se muera de hambre o agujereada por bombas de racimo el domingo estaba de más.

Refugiados

Gracias al cielo llegó un punto en el que el circo se terminó de ofender y nos dio puerta y plantón a la delegación y al resto de compañeros de la prensa internacional, mientras observábamos atónitos como las impolutas azafatas se tenían que pelear con los cámaras que interrumpían las declaraciones para arrancar los micrófonos del estrado, como si fueran parte del equipo de seguridad. “¡¡Qué coño te crees que haces joder!! ¿¡Es que nunca has estado en una p* rueda de prensa!?”. Dantesco del todo.

Para cerrar, los representantes de la oposición, que parecían heridos de guerra, y ciertamente daban un poco de penita, optaron por terminar alertándonos a nosotros, samaritanos europeos, de que entre los refugiados que se nos cuelan por las fronteras hay soldados perros asesinos de Al Assad. Brillante.

Creo que para intentar arreglar el agravio y volver a entrar en materia, el portavoz opositor, Salem Muslit, optó por cerrar diciendo que se quedarán en Ginebra todo lo que sea necesario y que estarán esperando a “que la otra parte dé un paso adelante; si ellos dan uno, nosotros daremos diez”.

Conclusión: no importa cuando empiecen en serio las negociaciones porque el espectáculo está asegurado.

Seguiremos informando, si es que nos enteramos de algo…