lemmy

(Artículo escrito entre Gompi Blanco y Marcos Alcaraz)

Nosotros también hemos amanecido con la fatal noticia. Nos sorprendió superando la última barrera del sueño, y no se ha visto botella de licor derramada capaz de igualar el pesar que invade a nuestra redacción. Porque Lemmy Kilmister, bardo de las edades, actitud, furia y rabia de lo que todos conocemos por rock n roll, ha visto apagada su voz rota esta misma madrugada.

No derramaremos ni una lágrima, ni un sollozo por su sombrero ni sus botas. Él tampoco lo haría por nosotros, porque ese era precisamente su estilo: un derroche de actitud que empequeñecería al forajido más bravo. No sucumbiremos ante esta pesadumbre. No. Nos limitaremos a escribir un puñado de líneas, provistos de la mayor honra, acompañadas de una pequeña lista de lo que creemos será el mayor legado de Lemmy Kilmister.

 

Overkill:

Tema que abre el disco homónimo, segundo en la carrera de los ingleses, pero que a la postre supondría el mejor cierre para sus directos. Ese ritmo de batería, inagotable, que se va y vuelve, como un boomerang cargado de anfetaminas y sediento de sangre. Por algo es un fetiche incontestable para la cultura punk. Pura energía barriobajera y escandaloso frenesí.

 

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Love me like a reptile:

Es evidente que si has de escuchar un tema de Motörhead que te inicie en su amplia discografía es Ace of Spades, así que a fuerza de escucharla, cantarla y bailarla me hice con el disco homónimo como primera toma de contacto. Se iniciaba con Ace of spades: poca sorpresa. Pero en que llegó el riff de este Love me like a reptile ya supe que iba a pasar grandes veladas con Lemmy y compañía. El sonido del bajo es apabullante, la letra invita a convertirte en un reptil para conquistar una mujer que es toda una serpiente… las guitarras suenan enfurecidas y el estribillo es lo más coreable posible. Motorhead en todo su esplendor.

 

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Ace of spades:

Temas insignes como el que viene ahora no necesitan ningún tipo de presentación, porque ya sabemos cual de ellos lo va a petar en las emisoras durante las próximas semanas. Un riff incombustible, siempre acompañado de la aceptación generalizada, con ese contratiempo que se convertiría en marca de la casa. Motörhead domina como nadie la intensidad de sus temas frenéticos, y Ace of Spades es precisamente esa virtud echa carne.

 

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Jailbait:

Observarán que en este top hemos metido cinco canciones del mismo álbum. Y es que Motörhead, una vez al año, sacó desde mediados de los setenta siempre el mismo álbum. Unas veces mejor, otras veces peor, pero nunca decepcionante. Este Ace of spades es para el que suscribe aquel donde el talento compositivo de la banda encuentra su mejor momento, regalando un disco que parece, a priori, un grandes éxitos, pues está lleno de hits que deberían (y muchas veces lo fueron) ser imborrables en todos sus setlists. Este Jailbait, que le costó el puesto a Bomber en este humilde top de canciones que les hemos preparado, describe a la perfección la fiereza de la banda, con uno de esos riffs demoledores que son toda una declaración de intenciones.La batería cabalga sin perder el ritmo, y esos golpes de bajo terminan de crear una pieza arrasadora. Ideal para despertar a ese vecino cabrón a las siete de la mañana.

 

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Get back in line:

El estilo de vida austero, casi cochambroso, que Lemmy profesaba en su día a día –cocina de un solo fuego, lata de alubias y botes de conservas a modo de vaso– no es que fuese algo baladí. Por todos es conocida la aversión que sentía hacia los lujos y excesos innecesarios que habían llevado a la sociedad de sus hijos al borde del colapso. Y no estamos hablando solo de su predilección por las anfetaminas por encima de la cocaína, eso era solo por una cuestión de salud. “Estamos solo unos pocos elegidos, somos el clan congelado. No sabemos que hacer, solo perder el tiempo.”

 

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Metropolis

Hemos dejado muchas canciones fuera de este top. Hemos querido hacer un top personal: no están todas las que son, pero sí son todas las que están. Es por eso que temas como Bomber, The chase is better than the catch, Pay your price, Stay clean, No class, Iron fist, Please don´t touch, Born to raise hell… se nos han quedado fuera. Podríamos hacer otro top y meterlas todas, pero entonces nos pasaríamos haciendo cosas como esta todo el mes de enero. Es evidente que si algo sobra a Lemmy y cía son temazos como soles. Este metrópolis puede ser fácilmente una de las mejores canciones que jamás compuso la banda:  resuena a puro barro, como si las guitarras estuvieran tocando desde un fango lejano que está a punto de absorberte. Todo es absolutamente perfecto en un tema que trasciende el género: esto no es heavy metal, ni speed metal, ni hard rock, ni ese tipo de nombres que hemos puesto para etiquetar todo lo que se ha ido creando desde los años 50. Esto es jodido rock n´roll como pocos puedas escuchar. Si el interludio de esta canción no es una obra maestra que baje el mismo Lemmy, ahora que rockea por ahí arriba, a dar un par de collejas a todo aquel que lo ponga en duda. O probablemente se la sude ni le importe, como dejaba claro en la simple letra del tema: “Metropolis, the world collide, ain´t nobody could be on your side. I don´t care, I don´t care“. Punto y final.

 

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(We are) The road crew:

 

El único problema que tiene este tema es que pertenece al disco Ace of Spades, y cada vez son más los que se cuelan en esta lista. No por ser cargantes, pero es el primer disco –casi el único, por lo que se ve– al que cualquiera acudiría para articular una lista de culto a Lemmy.

 

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Killed by death:

Si hay una sola palabra que tenga que describir a Lemmy Kilmister y a sus chicos de Motörhead es, sin duda alguna, ACTITUD. The Fucking Attitude. Actitud ante la vida, ante la sociedad ante la música, ante los fans, ante todos los actos. Actitud dentro y fuera del cuerpo. Si algo fue Lemmy es un verdadero poeta de la calle, pero de los de verdad, no como el pomposo de Sabina. Lemmy sabía de lo que hablaba, no engalanaba, simplemente te decía qué pensaba y cómo lo pensaba sin pelos en la lengua. Algunas e sus frases han pasado a la historia de la humanidad, al nivel de los grandes pensadores como Aristóteles, Santo Tomás de Aquino o  Mariano Rajoy: “El verano del 73 fue fantástico. No me acuerdo de nada, pero nunca lo olvidaré”; “Lemmy, ¿eres Dios? -¡No, claro que no, una vez vi a Dios cuando estaba de ácido, y él era mucho más alto!” o “-¿Lemmy, cómo llevas las resacas? -Muchacho, las resacas son para los que dejan de beber”. Todo un profeta. Y sus letras, como este Killed by death, no son para menos:

Soy un lobo feroz solitario / pero no soy un chico guapo / soy un escalofrío en la columna / y una bolsa de alegría / pero no me trates distinto / porque no voy a ser fácil / la única vez que seré fácil será cuando sea / asesinado por la muerte“.

 

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Over the top:

 

Este portentoso riff, por mucho que rece la canción, nunca arrebató al cowboy verrugoso la virtud de la modestia y la austeridad. Aunque en la cima de tu carrera escuches gritos y no sepas de quien, y tengas pesadillas tan reales como la vida misma; no te preocupes, no estás loco. Solo estás siendo el más grande.

 

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Live To Win:

Siempre tenemos a Motörhead por el idílico compañero musical para noches de eterna jarana, en la que te pasas tamborileando una barra de bar al ritmo de buen rock n´roll a toda pastilla, mientras van cayendo tragos y tragos del único bourbon que no ha incluido matarratas en su brebaje (y es algo que sabes pues has probado absolutamente todos). Pero los que conocemos a Motörhead sabemos que, más que un compañero de juergas, la banda de Lemmy es un apoyo vitalista para momentos donde tu osadía y orgullo quedan debilitados. Las letras de Motörhead incitan a la superación, a la recuperación personal y a tomar las riendas de tu propia vida. Eso sí: tamborileando en una barra de bar, al ritmo de buen rock n´roll. Esta Live to win lo deja bastante claro: “Tienes que creer en tu buena estrella / Siempre te tratan como un perro: todo tiene un límite / y no pueden saltárselo / Si rechistas / puede que te juzguen y te encierren / pero solo tienes que vivir para ganar“. Este alegato anárquico puede incitar tanto a la mayor de las revoluciones como a un ser humano abandonar la medianía y lanzarse a por todas Por cosas como esta amamos a Lemmy: por hacernos apretar los puños y gritar que queremos más rock n´roll.