fargo season 2

Afueras de Fargo, Dakota del Norte

THIS IS A TRUE STORY.

 

La nieve cae sobre los áridos campos del condado de Cass. Desde que el frío y duradero invierno cayó sobre  las extensas praderas, el paisaje crea una sensación de abatimiento y soledad en cualquier foráneo no familiarizado con la imagen. Las largas carreteras se disipan con la caída del manto blanco, limitando todavía más un flujo de tráfico que ya de por sí no es alto siquiera en las fechas más cálidas. Las tormentas de nieve son habituales por esos dominios, tierras perdidas entre Dakota del Norte y Minessota. Los inviernos son demasiado duros en Fargo. Sobre todo aquellos donde el violento color de la sangre salpica la nieve que cubre de falsa pureza toda la ciudad.

El cine nos citó con Fargo en 1996. Los hermanos Coen realizaron allí la que posiblemente sea su obra culmen, una mezcla entre el drama más violento y la comedia negra con el sombrío ambiente de la ciudad como protagonista oculto del entuerto. Una historia llena de sangre, de perdedores que hartos de ser pateados por la vida deciden recurrir a las malas artes para cambiar su suerte. Y a qué perdedor interpreta William H. Macy, y a qué camorristas, abogados del demonio, interpretan Steve Buscemi y Peter Stormare. Un viaje de infortunios en la sociedad rural americana, caracterizada con mucha mala baba, retratada de forma casi caricaturesca con su hablar parco en palabras, su extraño acento y su extraña forma de congeniar entre ellos. Una frase del guion como muestra, resumen y camino hacia la posteridad: “¿Ese al que estás metiendo en la trituradora es tu compañero?”

Levantó ciertas suspicacias que una productora de televisión se decidiera a adaptar la película como serie. El mito de Fargo era demasiado grande para que cualquier mindundi lo tirase abajo. El mindundi que recogió el guante de los Coen se llama Noah Hawley y aunque su historial no es muy lustroso, logró uno de los mejores traspasos de cine a televisión que se recuerda. Fargo serie dialoga constantemente con la película: la homenajea de forma apabullante, repite esquemas narrativos sin llegar al remake (¡hola Star Wars!) y por encima de todo, respeta ese equilibrio tan difícil entre drama cruel y violento y comedia negra. Podía haber tornado al drama intenso tan propio de nuestros tiempos, o por el contrario convertirse en una caricatura, pero demostró estar sazonada de manera brillante. Encima contaba con la ventaja de ser autoconclusiva y cerrarse al final de la temporada, lo cual posibilitaba ser más drástico con los personajes que poblaban la serie.

Superar el nivel que se mostró en la primera temporada de Fargo era realmente complicado. Fue una primera temporada realmente adictiva, que rendía pleitesía a la película pero que a la vez expandía la historia con un sello propio muy particular. Billy Bob Thornton en su papel de sanguinario y frío motherfucker estaba enorme, y Martin Freeman como el particular perdedor de la historia, con muchas reminiscencias al Walter White de Breaking Bad, le iba a la zaga. Incluso una semidesconocida Allison Tolman estaba a la altura de la policía embarazada de Frances McDormand. Y ese truco tan cabrón de los Coen de hacernos creer al inicio de la película que nos iban a contar una historia real, para que nos tomásemos en serio lo que después sería un total despropósito (en el sentido más positivo de la palabra) se utilizaba de forma brillante en cada inicio de capítulo. Observen el buen gusto y criterio que muestran sus creadores cada vez que el letrero de “This Is a True Story” aparece en pantalla, funcionando como títulos de apertura de la serie, teniendo la posibilidad de aparecer sin estar sujetos a un horario fijo, remarcando como acto total de hijoputismo la palabra “True” al máximo…

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Cartel promocional de Fargo

Si ya era difícil superar la película, el nivel de dificultad subía con mantener el nivel de una primera temporada autoconclusiva que había pillado a todo el mundo por sorpresa y que incluso había superado a True Detective en los principales premios. Fue llegando con cuentagotas las informaciones que colocaban la nueva historia en 1979, en una matanza en Sioux Falls a la que Lou Solverson, el padre de Molly, ya nos había hecho referencia en la primera temporada. Los fichajes para el casting fueron cuanto menos sorprendentes, empezando por Kirsten Dunst, Jesse Plemons, Cristin Milioti o Ted Danson. Un buen reparto coral, a priori inferior al anterior… Veremos. Las expectativas estaban por las nubes y las posibilidades de llevarnos una decepción habían pasado la atmósfera. Pero el sonido de la máquina de escribir escribiendo en pantalla nos despejó de toda duda. Ahí volvían esas cinco palabras que nos presagiaban que algo gordo iba a ocurrir. Ese oasis de cincuenta minutos que llegaba cada martes y donde todo podía pasar. Esto es una historia real. Esto es Fargo.

The events depicted took place in MInnesota in 1979.

At the request of the survivors, the name have been changed.

Out of respect for the dead, the rest has been told exactly as it ocurred.

Esta vez la historia es más coral: la familia Gerdhart domina con mano de hierro los negocios en la ciudad desde hace mucho tiempo, pero los problemas de salud de su miembro principal pone en jaque a una familia ya dividida de por sí. La debilidad que rezuman despierta el olfato de un sindicato mafioso de Kansas City, que envía a la zona a uno de sus mejores hombres, Mike Milligan, acompañado de los hermanos Kitchen. El conflicto está garantizado. Entre medias, el matrimonio Blomquist que se ve metido en la batalla de familias por un severo accidente, y los policías Lou Solverson, padre de Molly en la primera temporada, y su suegro. El primer capítulo no iguala a su igual en la primera temporada pues quizá hablemos del mejor piloto que mis ojos hayan visto, pero desde luego el desarrollo de la historia no queda atrás: la trama se va liando de forma inteligente, ingeniosa y, ante todo, adictiva. Esta continuación está aderezada con más violencia, suspense y sangre de lo que ya nos tenían acostumbrados. Y todo ello mostrado con una realización propia del proyecto más cuidado de todo Hollywood.

tv_fargo_bokeem1aSi bien la primera temporada respiraba aliento Coen en cada una de sus escenas, en esta segunda parte se muestra una desfachatez y un gusto por la sangre y el enredo propios del mejor Tarantino. Durante varios capítulos el espectador descubre que el entramado es demasiado divertido, que no hay escena de relleno ni capítulo que no regale varios momentos de sorpresa, suspense o aplauso. Te das cuenta del mimo con el que se ha creado la serie cuando los secundarios están tan trabajados, aunque solo aparezcan durante capítulo y medio como es el caso del bueno de Nick Offerman, que regala en el 2×06 una auténtica exhibición. Aunque para exhibiciones las de Kirsten Dunst (nunca estuvo mejor) o Jesse Plemons como el matrimonio Blumquist, que recogen a la par tanto la idiosincrasia propia de la ciudad como el papel de medianías que se ven envueltos en la mayor de las complicaciones. Son los más destacados de un plantel que está a la altura, como los estupendos Patrick  Wilson, Jean Smart, Jeffey Donovan o un Bokeem Woodwine que casi logra que te olvides de Lorne Malvo.

Y por supuesto, no podemos olvidarnos de la realización de la serie, pletórica durante todo el metraje, con varias tumblr_nypv83eh2c1tu4c7to7_540exhibiciones a lo largo de diez capítulos. Por no hablar de una banda sonora que es capaz de crear suspense de una escapada al baño. Póngase esto para hacerse una tortilla de calabacín y su vida pasará a estar dirigida por el mismo Hitchcock. En cualquier momento un grupo de mafiosos romperá la puerta de tu casa a patadas y tendrás que defenderte con tus propias manos de sus garras. El solo mirar a la puerta esperando a su derrumbe se convertirá en el momento más intenso del día.

No se pierdan Fargo. No se pierdan esta segunda temporada que ha sacudido el terreno seriéfilo de este año, su violento y adictivo entramado y la exuberante exhibición que realizan sus creadores en cada capítulo. No se pierdan ni la primera temporada ni mucho menos la película: no falten a una cita con una ciudad al este de Dakota del Norte y al oeste de Minnessota que cada vez que es filmada regala un verdadero espectáculo, cine puro. Como esta segunda temporada, que podría ser el mejor ejercicio de cine que se haya hecho en todo 2015. Estáis avisados. Esta es una historia real…

Pd: este opening (sin spoilers) sin duda resume todo lo que les acabo de escribir.

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