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Altos cargos de este medio de dudoso prestigio me invitaron a revisar El Retorno del Jedi con el fin de estar preparados para el gran estreno de El Despertar de la Fuerza. Oferta que me costó rechazar –aunque lo más seguro es que no tuviese otra opción– por el aroma clásico de estas primeras entregas de la saga de George Lucas, de modo que me encomendé a la suavidad de mi sofá, de muelles desgastados por la exigencia de mi físico, y me puse con mi bloc de notas en frente al televisor.

La primera reivindicación, y por tanto la más importante, que me gustaría hacer es la deshonrosa muerte de Boba Fett. ¿De verdad soy el único al que le apasiona este personaje, de semblante oscuro e incierto, némesis del personaje más carismático de la saga?¿En serio? Me resulta decepcionante el escaso afecto que el guión de esta tercera entrega muestra por el cazarrecompensas más épico de toda la galaxia. Para una muerte rápida e indigna ya teníamos a Greedo en “Una nueva esperanza”, ese esbirro pelmazo que lo mejor que podía hacer era morir antes de que continuase el metraje. Pero Boba es un personaje atractivo, de moralidad incierta, y el rollo que se trae con Han Solo mola bastante. Por eso me parece indignante que este  sicario tenga que morder el polvo de manera fortuita en una especie de sketch de Mr. Bean. Aunque también comprendo que se trata de una manía personal, que cualquier espectador medio podría sentirse satisfecho de que ese cabrón sucumbiese ante las aspiraciones de los rebeldes; y que la muerte opera así, de manera indiscriminada, con un riguroso proceder democrático.

Siguiendo en el plano de la muerte, el fin de Yoda –por muy evidente que resultase– no deja de ser profundamente trágico. Más allá del clásico cierre de un gurú de las artes marciales, con ese tinte oriental de maestro superior a la vida terrenal y los placeres mundanos, la muerte del último Jedi sobre la faz de la galaxia deja demasiadas preguntas sin respuesta. ¿No interesaba dejarle bien claro a Luke que él es la única esperanza de que esta estirpe pseudoreligiosa no desaparezca por completo? ¿O que quizá deba pasar por alto ciertos preceptos de la fuerza –como el apego a los placeres de este mundo, por eso de procrear– para que el lado oscuro siga teniendo un adversario que pueda combatirlo con sus propias armas? Puede que por ansia mía; pero veo en Yoda un sosiego que me intranquiliza bastante. Sí que le deja clara la existencia de una hermana, que también posee sus mismos dones, y que debería instigarla a que siguiese los caminos de la fuerza; pero la necesidad de perpetuar la especie sigue ahí. No es una circunstancia baladí, más bien es una jodienda verte obligado a pasarte por el forro siglos y siglos de una normativa que ha estructurado la conducta zhen de estos caballeros monacales, mayormente por ver qué improvisas tú ahora. A mi entender, Luke tiene el papelón de dar continuidad a la filosofía Jedi articulándose en otros preceptos. Darle una vuelta de tuerca. Sin necesidad de entrar en el incierto origen del Jedi adfroamericano que nos espera en la próxima entrega de Star Wars, parece que una de las ideas más plausibles es que Luke se dé a la vida ascética mientras Leia, alejada de los caminos de la fuerza, da a luz a los que sería la nueva remesa de Jedis.

“Tus sentimientos son puros y dignos de ti, pero también pueden servir al Emperador”

Obi-wan sí que se encargó de dejarle claros a Luke un par de conceptos importantes. Básicamente la necesidad de que el tardío caballero Jedi se vea desprendido de todo afecto en su misión de destruir la Estrella de la Muerte. Están en juego la vida de su hermana Leia, de Han Solo, de Chewbacka.. y en medio, Darth Vader. Luke confirma de manera definitiva que él es su padre; de hecho, llega a recriminarle a Obi-wan que le mintiese al jurarle que Darth Vader había asesinado a su padre. No era del todo mentira, por otra parte. “Muchas de las verdades que conocemos son reales según nuestro punto de vista”, le dijo el viejo en una suerte de barullo retórico con el que consiguió salir del paso de manera elegante.

Y con elegancia espero haber salido yo de esta encerrona, porque esto ahora es muy divertido, pero esperad a que lleguen La Amenaza Fantasma y La Guerra de los Clones, ahí si que tendré que esforzarme por no dejar de lado mis obligaciones informativas. Quizá me resultaría más fácil si tuviese un buen compañero de juergas, como el que tiene Han Solo, porque Chewbacca, adorador de sustancias estupefacientes, seguro que se lía y me acompaña con una buena pinta de cerveza.