Estamos en el fin de semana en el que se dan lugar los cuartos de final del League of Legends World Championship. Origen, tras mucho esfuerzo, consiguió anteponerse a Flash Wolves por 3 a 1, y SK Telecom T1 logró derrotar sin mucho esfuerzo a ahq e-Sports Club. Lo más probable es que, si no sigues este mundillo, no tengas ni idea de lo que estoy hablando.

Deportes electrónicos, o e-Sports, término utilizado para designar a las competiciones de videojuegos multijugador, principalmente entre los profesionales. Juegos como Starcraft II, Dota 2, Counter Strike o el ya mencionado League of Legends han sido algunos de los juegos que han ayudado al enorme crecimiento en popularidad de estas competiciones, desde el año 2000 en adelante, acrecentándose aún más en 2010. En general, los géneros favoritos de e-Sports parecen ser los RTS (Real Time Strategy) como Starcraft, y MOBA (Multiplayer Online Battle Arena) como Dota. Otros géneros también tienen representación, como los deportivos (por ejemplo, FIFA y su Interactive World Cup) o los de lucha, aunque estos últimos parecen querer alejarse de la terminología de e-Sports.

La cantidad de espectadores que estas competiciones reciben, mediante los “streams” (retransmisiones en directo de las partidas por Internet), es abrumadora, estimando alrededor de 71 millones y medio de personas que veían la escena competitiva de diversos juegos en 2013. Los premios que se otorgan en estas competiciones también han crecido exponencialmente, llegando a repartir 30 millones de dólares durante el año pasado.

Por supuesto, todo tiene una historia. La primera competición de videojuegos conocida aparece en el año 1972, en el que la universidad de Stanford decide organizar un torneo de Spacewar!. Los estudiantes fueron invitados a una competición masiva (con cerveza gratis) donde el premio final era una subscripción de un año a la revista Rolling Stone. Ocho años después, Atari da comienzo a su Space Invaders Championship, el primer evento masivo del que se tiene constancia, atrayendo a más de 10.000 personas por todo Estados Unidos, y consolidando en parte a las competiciones de videojuegos como un hobby viable y asequible.

Y es que cada vez más jugadores deciden dedicarse profesionalmente a éste mundillo, entrenando diariamente por un mínimo de 8 horas, conviviendo con el resto de su equipo en casas dedicadas o “gaming houses”, recibiendo sueldos mensuales y contratos con empresas como BenQ, Kingston o incluso YouPorn.

Como era de esperar, denominar “deportes” a los videojuegos trae consigo una polémica moderada. Mientras que algunos determinan que la creciente popularidad de las competiciones de videojuegos son suficientes para considerarlos como tal, o que el esfuerzo mental, trabajo en equipo y reflejos necesarios son comparables a otros deportes, otros defienden que el trabajo físico que requieren los deportes tradicionales, hacen que los videojuegos nunca puedan llegar al estatus de “deporte verdadero”. Aun así, han sido reconocidos varias veces como deportes mentales, a la altura de, por ejemplo, el ajedrez.

A pesar de ello, algunas universidades ya comienzan a denominar a los jugadores de sus equipos de e-Sports como “atletas”, ofreciendo diferentes becas por ello. En 2013, el canadiense Danny “Shiphtur” Le fue el primer jugador profesional en recibir un visado de empleo P-1 en EEUU, reservado solo para atletas y deportistas reconocidos internacionalmente.

¿Crees que los e-Sports son o pueden llegar a ser considerados un deporte? ¿Tienes algún equipo favorito? ¿Alguna vez has pensado en dedicarte a los videojuegos competitivos?

“Solo existen tres deportes: los toros, las carreras de coches y el montañismo. El resto son simples juegos.” – Ernest Hemingway.