No es algo desconocido que los videojuegos en PC gozan de una salud increíble gracias a la facilidad que da la plataforma a la hora de personalizar dichos juegos. Los “mods”, modificaciones del juego en cuestión de código, texturas, modelos o cualquier cosa imaginable, permiten ampliar la vida de un juego durante muchas horas, y han sido la razón por la que el género de los “sandbox” y juegos de mundo abierto hayan visto su popularidad subir como la espuma.

Dicho esto, no es de extrañar que algunas empresas ayuden a dichos creadores de contenido o “modders”, añadiendo a los jugadores facilidades para implementar dichos contenidos, ya que, al fin y al cabo, puede resultar en más ventas del juego.

Por otro lado tenemos Steam. Valve ha ido escalando puestos con su distribuidora virtual, creando un entorno de juego agradable y que facilitaba la comunicación entre usuarios gracias, sobre todo, a la comunidad. Paso a paso, Steam se ha vuelto prácticamente un monopolio entre las distribuidoras de videojuegos on-line, dejando en la sombra otras como Origin o Desura.

Si hay algo que sabemos es que los monopolios no son buenos. Hay que reconocer el gran trabajo de Valve por llegar hasta aquí, desde las incontables ofertas que aparecen cada poco al servicio amigable y al buen hacer como compañía, dentro de los pros y contras que ofrece la distribución digital. ¿Cuál es el problema entonces?

La Steam Workshop se ha convertido en la piedra angular de la plataforma: los usuarios pueden colocar ahí los mods que hayan creado, y los usuarios pueden descargarlos y añadirlos a sus juegos. Muchos usuarios deciden jugar en Steam solo por esta razón, la facilidad con la pueden conseguirse y borrarse. Por eso no fue poca mi sorpresa al descubrir que Steam ha implementado mods de pago.

 


No sé ni por dónde empezar. Que Valve reciba hasta un 75% de los beneficios del mod me parece una locura (aparte de una tremenda estafa). Que quieran convertir a la comunidad modder en creadores de DLC, una aún mayor. Y es que dichos creadores de contenido se movían por el amor al hobby, por diversión y ganas de compartir su contenido. Intentar transformar eso en una segunda tienda de contenido descargable solo conseguirá que mucha gente deje de hacer mods, y en su lugar aparezcan cientos de personas intentando ganar dinero fácil con basura, o lo que es peor, usando como base los mods gratuitos de otras personas.

Por supuesto, ya ha habido baneos temporales en Steam a usuarios que mostraban su disconformidad con el tema, y muchos usuarios han decidido retirar sus mods de la Steam Workshop. Una plataforma de firmas lleva recolectadas más de 30.000 para que se dé marcha atrás, tal vez incluyendo un botón de donaciones.
En definitiva, un gran paso atrás para lo que supone jugar en PC. Espero que rueden cabezas en Valve.