El sol de Agosto lamiendo nuestra epidermis y líneas de bajo flotando por el aire asfixiante de la sierra castellana. Sí, en mi cabeza es verano cuando escucho Boss & Over. Y es que el hecho de que un grupo de tal calibre haya nacido en España es motivo de brindis continuo hasta que el riñón se vaporice.

El demoledor sonido bossandnoviano llega a mis oídos alrededor de 2013 por un boca a boca. Porque así funciona. El amigo del amigo que curiosamente resulta ser el tío que se estuvo tirando a tu novia –o lo que sea– conoce a la amiga que tiene un pagafantas que hizo primaria con el hermano de un antiguo colega del vecino del saxofonista. Por poner un ejemplo al tuntún, esta es la manera más usual de darse a conocer en la escena underground. Pero aunque la tierna edad adolescente de montártelo en cualquier sitio por culpa de no tener una cama a mano pueda sonar muy romántica, Boss & Over ha madurado y puede presumir de tener lecho propio. Con ya dos trabajos serios a sus espaldas –el último, ULTRARREALIDAD, recién estrenado–y una gira española el pasado verano, estos chavales de Pozuelo hacen las maletas para volver a darse una vuelta por la península y contagiar a su gente con el frenético ritmo que tanto les caracteriza con motivo de su nuevo trabajo.

Boss&Over es un grupo joven que inevitablemente engancha. Por los ritmos y tronchantes caras que se inventa Jorge en cuanto entra en contacto con la batería, o las líneas de bajo que Jacobo se saca y controlan cada uno de tus huesos para que comiencen a moverse lo antes posible, el cálido sonido smooth del saxo de Guille pero que en cualquier momento se enfada para sacar la música más rythm&blusera que te puedas echar en cara, así como los riffs de la guitarra de Ángel que provocan terremotos en el Olimpo. Y, hablando del Olimpo, si ninguno de estos motivos te ha hecho saltar del sofá ya, la voz de Sandra lo hará, porque su mera presencia en el escenario hace temblar de celos a la mismísima Afrodita. Si tienes un mínimo de sensibilidad, ten cuidado, porque Sandra y sus cuerdas vocales enamoran. En Caverna Gráfica nos han recibido con un abrazo tan caluroso como su música y nos han regalado su tiempo con el mismo entusiasmo que hemos tenido nosotros a la hora de asistir a su encuentro.

¿Qué hay detrás de Boss&Over?

¿Qué hay detrás de Boss&Over? Me gusta esa pregunta. ¡Sangre y vísceras! (Ríen). Detrás de Boss&Over… hay un familia, somos una familia. Hay cinco años de muchísimo trabajo e ilusión. Y esperanza. Para algunos es ilusión y para otros esperanza. Surgimos en base a que quedábamos para hacer un poco el capullo, ¿no? Tocar para divertirnos y disfrutar, sin estar atados a ningún género en concreto y ver qué iba saliendo. La cuestión es que un día nos llegó la oportunidad de grabar una maqueta para una empresa de taxis (eTaxi) que iban a trabajar para el festival de Rock in Rio y dijeron: “¡Argh! ¿Qué hacemos? ¡Quereos poner música en nuestros taxis!” Y nos lo pidieron a nosotros. A raíz de eso comenzamos a planteárnoslo más en serio; dar conciertos, participar en concursos…

¿Esto surge previamente a la grabación de Preludio en Funk menor?

Sí, esto surge mucho antes. Esto fue en… Mayo de 2010. Un poco después, a comienzos de 2013, aunque lo grabamos en el verano de 2012, es cuando sacamos Preludio en Funk menor. Hasta entonces estuvimos trabajando, componiendo pero sobretodo intentando ganar pasta para costearnos la grabación.

Este trabajo fue completamente autoproducido. ¿Qué tal? Porque la autoproducción y todo lo que esto conlleva es bastante duro.

Efectivamente, fue muy duro. Te puedes imaginar… Porque te tienes que ocupar absolutamente de todo. Muchas decisiones asambleáticas… Menos mal que el técnico tenía paciencia. ¡¡Un abrazo para Sergio Plaza Martín!! (ríen). Pero una vez que tienes el trabajo terminado te sientes orgulloso a largo plazo de tener esta movida, lo que hace que todo lo sufrido haya merecido la pena. Porque claro, luego en este último trabajo que es de más calidad, la autoproducción…bueno, con autoproducción quiero decir autogestión porque no tenemos el apoyo de ningún sello todavía, no hemos tenido una financiación más allá que el de la gente que ha colaborado en el crowdfunding… Bueno, vamos por orden mejor, no me adelantaré. Es que ayer vimos Regreso al futuro y ando algo perdido… (ríen). A ver, Preludio en Funk menor. Compuesto por nosotros, producido por nosotros y también pagado por nosotros gracias a un concurso que ganamos, el de la Joy Eslava, el Wolfest, y nos dio la oportunidad de arrancar con el proyecto.

¿En qué año en concreto ganasteis el Wolfest?

Pues fue muy curioso porque fue la edición en que se fue la luz y supuestamente debíamos de tocar en Noviembre de 2011 y… no pudimos tocar hasta Abril de 2012. No volvió la luz hasta entonces (ríen). Y nada, ganamos mil euritos y con el premio pudimos darle vida a Preludio en Funk menor. Bueno, en realidad fueron ochocientos y algo porque como hacienda se lleva el veintiún por ciento por el IVA… en fin, ese también es un dato importante. Pero la cuestión es que es posible que si el público no hubiese tenido un recibimiento tan positivo de nuestro trabajo nos hubiéramos quedado en nuestro garaje, disfrutando mucho eso sí. Pero la respuesta del público era buena desde los conciertos más pequeños y cutres que os podáis imaginar hasta ahora. Recordamos en concreto una actuación en la que nos dejó locos que fue en La Boca del Lobo, cuando tocamos para la Magazine. Aquello nos cambió un poco el chip. De gente que no nos conocía de nada y verlos volverse locos. Entonces entendimos que… ¡nuestra locura era contagiosa! Tenemos la suerte de tener mucho feedback; nosotros nos lo pasamos genial y el público también.

 

ULTRARREALIDAD ya ha salido del horno. ¿Qué diferencias diríais que ha habido a la hora de cocinarlo en relación con Preludio en Funk Menor? Porque la sensación que transmite es que el enfoque que le habéis dado es completamente diferente.

La esencia sigue siendo la misma pero lo hemos hecho desde un punto de vista más productivo. En el sentido maorí de la palabra. Un trabajo y un sonido mucho más cuidado que ha sido posible gracias a nuestros queridos fans.

Sí, porque el crowdfunding lo alcanzasteis con una relativa rapidez regalándonos paulatinamente cosas como la cover de Valerie para mostrar lo que podríais hacer con la colaboración del público.

Efectivamente, ahí es cuando ves el verdadero feedback de la gente. Montamos algunos conciertos gratuitos en el que el público podía aportar su granito de arena dándonos un poquito de pasta si quería y a la vez regalando un directo, como agradecimiento al fin y al cabo. Y una vez ya alcanzado el presupuesto deseado, dar la opción de seguir colaborando si así se desea. ¡Y sobretodo celebrarlo! Así acabó el 2014 porque ahora comenzamos una nueva etapa en la que el espectáculo es diferente, va a haber un montón de regalos y muchas sorpresas que iréis viendo.

Algunos de vosotros procedéis de grupos de diferentes estilos, como Guillermo (saxo) que solía tocar en un grupo de ska o Jacobo (bajo y guitarra) y Jorge (batería) que tocaban heavy metal. El cambio de ska a funk no parece tan descabellado, pero los que proceden del heavy, ¿cómo se sienten tocando ahora éste género? ¿Cómo os ha hecho sentir este cambio?

Jacobo y Jorge: Hostias. Al principio era muy jodido porque cuando tocas heavy pues… tienes que tocar para destruir la humanidad (ríen). Entonces con la potencia del doble pedal y unas baquetas de 7A, bueno, de 2A, que no existen pero que son muy… gordas, te incitaban a tocar muy fuerte. Sandra: ¡Y claro, yo me enfadaba con él! (ríen). Jorge: De hecho hace poco estuve viendo algunos videos de nosotros jameando y es deleznable la forma en la que toco y no dejo a la pobre que se sienta cómoda y cómo destruyo su voz. Guillermo: Claro, destruyes a la humanidad (ríen). Jorge: Entonces fue muy difícil adaptarme para no tapar su voz. Fue un proceso un tanto complicado y lento porque además yo he recibido muy pocas clases en mi vida. Pero bueno, humildemente pienso que tras un duro trabajo todos hemos conseguido adaptarnos unos con los otros para formar un verdadero conjunto y tener una buena comunicación entre nosotros y entendernos.

¿Qué fue entonces lo que os motivó a tocar funk?

Sandra: ¡Salió así! En base a empezar a reunirnos y a ir probándonos unos a otros, cada uno dando su aportación. Fue un proceso muy bonito la verdad. Jacobo: Directamente empezamos a probar cosas. Es verdad que a mí el metal… me flipa. Bueno, de hecho seguimos tocando con nuestro grupo de metal (Jorge: ¡Metaaaaaaaal!). Pues con el metal tocas con ese sentimiento de desahogo, de explotar y tal y tocando funk y bailas a muerte, te lo pasas de puta madre. ¿Que cómo surgió el funk? Pues realmente fue saliendo así cuando improvisábamos y no sé, no fue algo premeditado. Salieron cosas funkys, cosas que no podríamos catalogar como funky… Ángel: De hecho ahora mismo con el nuevo trabajo tampoco nos catalogaríamos dentro del género funk, ni si quiera llamaría a Boss&Over, ahora mismo, grupo funky. Sandra: Tiene temas, tiene cosas. Es decir, el núcleo sí que podría decirse que tiene una influencia funky, más peso. Pero también hay otras cosas. El latin jazz, por ejemplo. Música negra. Ángel: ¡Y música blanca también! Por llamarlo de algún modo. Hasta la música de, yo qué sé, de 1916 (Guillermo: ¡Gran año 1916! Buenos discos, buenos discos [ríen]). Las influencias siempre van cambiando. Sandra: Los gustos siempre van cambiando. Yo personalmente escucho mucha música negra.

Entonces es evidente que cada uno tiene su propio estilo, sus propios gustos y preferencias. ¿Pero qué grupos en concreto han influenciado a Boss&Over?

Jacobo: Cada uno viene un poco con lo que ha mamado, pero luego llega uno al ensayo con una movida que nunca habías escuchado o que nunca te habías parado a investigar y dices, coño, pues vamos a tirar un poco por ahí porque es interesante, ¿no? Y creo que aprendemos mucho los unos de los otros independientemente de que cada uno tenga sus preferencias. Así que yo no diría que hay algún grupo que nos haga decir… pues a todos nos ha influenciado esto. No lo hay. Guillermo: La idea es que cada uno aporte su rayada y el resto la respeta en general. Sandra: Por meter platos, cuantos más mejor. Jacobo: Porque cuando componemos, evidentemente componemos todos juntos improvisando, todo el mundo puede hablar de los otros instrumentos. Por ejemplo, aunque yo esté tocando el bajo Jorge me puede decir “oye tío, ¿por qué no tocas esto así o tiras por este lado?” y viceversa. Y así todos. Sandra: Realmente nos pasa a todos con todos. Formamos parte siempre de los arreglos propios y de los ajenos. Guillermo: Le damos la oportunidad al oído de escuchar cuantas más cosas mejor, además de eso, de modificar nuestras propuestas en base a lo que opinen los otros miembros. Tener las orejas abiertas y receptivas para sugerencias.

¿Eso quiere decir que las tareas como grupo en sí no están divididas? Componéis juntos, escribís juntos… ¿Cómo es el proceso?

Sandra: Guillermo y yo nos ocupamos de las letras principalmente, aunque tampoco deja de ser un trabajo común. Jacobo: Sí es cierto que en cuanto a las letras hay un sector del grupo que se dedica un poco más a ellas. Guillermo: Todos nos ponemos de acuerdo con la temática, de qué hay que hablar, etc. Y eso está bien porque ves que tus ideas no tienen por qué gustar a todo el mundo.  Sandra haciendo las melodías y yo, por ejemplo, que vengo del mundo del rap en el que prácticamente todo es letra, aunque he de decir que los djs y los productores hacen un grandísimo trabajo, todo es letra, letra y letra. Pues entonces, nos juntamos en mi casa y a currar y currar y currar a ver qué sale. Sandra: Sí, tiene que ser en su casa porque claro, ¡yo vivo en Mordor! (Ríen). Jacobo: Realmente Preludio en Funk Menor funcionó así. ULTRARREALIDAD ya es un trabajo mucho más global en el que todos hemos participado en todo.

¿Qué nos podéis contar entonces de ULTRARREALIDAD?

Sandra: Pues en principio íbamos a llamarlo Sandora en honor a un grupo de rock progresivo japonés (Baraka) que no sabían pronunciar bien mi nombre y me llamaban así, Sandora. Se burlaban un poco de mí porque San es tres y dora significa tigre y era como que mi nombre tenía varios significados. Pero finalmente no nos decantamos por ese nombre. Ángel: Sí, cuando se nos pasó el efecto del LSD dejó de parecernos gracioso (ríen).

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Normalmente Sandra siempre cantaba en inglés a excepción del tema Yonki. En este nuevo trabajo encontramos tres temas en castellano. ¿A qué se debe?

Guillermo: Sandra siempre había cantado en inglés y yo tenía una cuestión personal por oírla cantar en castellano. Y estuve super pesado pero como muchos de los temas que teníamos eran muy funkorros nunca cuadraba. En Yonqui nos atrevimos porque había un rollo más latin. Igualmente, en ULTRARREALIDAD creo que hemos adaptado bien el castellano a los temas. Lo probamos y creo que ha funcionado. Igualmente seguimos probando cosas, investigando, mezclando ambos idiomas. Sabemos que no lo tenemos todo hecho y seguimos aprendiendo con nuestro viaje. Pero creo que ese es el cambio que brilla más en cuanto a lo hecho anteriormente, que abunda más el castellano que el inglés. Ángel: Y musicalmente hablando creo que hemos crecido más. Hemos metido piano gracias a Guillermo que se ha mojado a tocarlo.

Cambiando un poco de tema, Boss&Over todavía es un grupo relativamente pequeño, pero que está en auge. ¿Cómo es escalar en el panorama musical? ¿El Ayuntamiento os apoya u os pone facilidades para tocar u os ayuda de algún modo?

(Ríen) El Ayuntamiento no nos ayuda nada. Y en cuanto a la escalada de la que hablas, es curioso que lo menciones porque creemos que hay dos dimensiones diferentes: que la gente te conozca más y escalar económicamente hablando. Porque hay grupos que están siendo bastante conocidos ahora mismo y te sorprendería saber lo que ganan individualmente. Y nosotros, en cuanto a llegar a la gente, delegamos en dos caballeros que son nuestros managers, de los que estamos muy contentos y agradecidos de tener. Recientemente hemos sido fichados por una agencia de promo y estamos trabajando con el colectivo Black Elephant.

¿Ha sido costoso entonces haceros un nombre en Madrid?

El nombre nos lo ha dado nuestro queridísimo público. Porque la gente viene, la gente responde. Hay un boca a boca… que se nota. Es fácilmente apreciable en Facebook y como se genera esa difusión. Llevamos cinco años de trabajo pero ya llevamos dos tocando muchísimo y la gente se ha quedado con el nombre gracias al curro que le ponemos, y no tanto sonar en los Cuarenta. Pero nunca hemos tenido ningún plan para difundirnos.

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¿Qué tal la gira el pasado verano? Al ser un grupo pequeño imagino que ha sido a base de carretera, carretera y más carretera y han tenido que surgir muchas anécdotas, por no hablar de la forma de culminarlo en la Sala Caracol con una inmensa guerra de almohadas. ¿Cómo surge?

La idea nació, pues… (ríen). Se planeó esta idea, aunque al principio a algunos no les moló nada… (ríen). A ver, a nosotros lo que nos preocupaba es que fuera temática. Que todo fuese una guerra de almohadas. ¿Qué pasó? Pues a ver… (ríen). Un día, a las tres de la mañana en Barbate, en plena gira, después de una de esas discusiones que se tienen los grupos en mitad de la carretera, de las cuales hemos aprendido un montón y hemos salido queriéndonos aún todavía más, tuvimos de pronto como una iluminación y empezaron a salirnos cosas relacionadas con la guerra de almohadas. No sólo hacer una simple pelea de almohadas sino que todo el concierto fuese una única y brutal guerra de almohadas. Siguiendo esa línea argumental. Nos dieron ganas de estar peleándonos personalmente ahí con el público. Y en el momento de hacerlo pues sonó y, como en todo recibimos malas críticas en el sentido de que pretendíamos irnos de graciosos pero vaya, lo importante es que nos arriesgamos, innovamos, y nuestro público disfrutó muchísimo de modo que las buenas críticas y el recibimiento positivo eclipsaron a las malas lenguas. Fue un fiestón, fue impresionante. No nos lo esperábamos así. Y bueno, hablando ya de la gira pues qué decir… fue una experiencia asombrosa. Estuvimos por Cáceres, por Galicia, por Cádiz… Curiosamente, en Barbate también nos pasó algo bastante curioso. Ya saliendo de Cádiz a nuestro próximo destino, en plena noche, nos topamos con dos señores en carretera, sin camiseta y sin casco en una moto, sosteniendo una maceta de marihuana como de dos metros de alto. E iban ahí tan campantes y felices. Tronco, eso sí que fue una dosis de ULTRARREALIDAD, término que fue naciendo poco a poco en ese increíble viaje (ríen).

Todo esto sin duda lo guardamos con muchísimo cariño, pero ahora contamos con la inestimable ayuda de Black Elephant, los cuales ya han sido mencionados previamente, y en realidad están siendo nuestras mamás y nuestros papás. Nuestro bagaje a partir de ahora se debe en gran medida a ellos. Hacen lo que no nos gusta hacer a nosotros, lo cual es maravilloso y son los mánagers con los cuales estamos francamente a gusto.

Muchísimas gracias por el tiempo que nos habéis dedicado, ha sido un verdadero placer y nos seguimos viendo por los conciertos.

Gracias a vosotros, el placer ha sido nuestro. ¡¡Ahora a bailar como locos!!

Fotografías: Alba Díaz