Si en algo se caracteriza el mundillo de los videojuegos, es en su amplísima diversidad respecto a los temas que tratan. Desde simples historias de amor hasta masacres y guerras, pasando por todo tipo de mundos pixelados y modelados.

Por supuesto, y como ocurre en todo tipo de medio, hay grupos de gente a los que ciertos temas les parecen demasiado fuertes para los videojuegos, o incluso considerarlos malas influencias.

Lejos de masacres realizadas con catanas “por jugar un rato a Final Fantasy” o tiroteos “originados por el Call of Duty de turno” (tema del que ya hablaremos en otra ocasión), los videojuegos han llegado a ser censurados por cosas como música, símbolos parecidos a algo religioso o simplemente, política pura.

Por ejemplo, Pokémon fue censurado en Arabia Saudí por “contener símbolos masones”, y China prohibió Football Manager 2005 por considerar el Tibet un estado independiente, asi como Command and Conquer: Generals por la destrucción de algunos monumentos históricos de la región.

Posiblemente estés pensando algo así como “claro, eso pasa por ahí lejos. Aquí somos mucho más abiertos”. Vámonos a Europa.

El sistema europeo más conocido de clasificación de videojuegos es el PEGI (Pan European Game Information), creado en Holanda para la regulación de videojuegos en Europa. Dicho sistema califica a un juego dentro de una de las cinco categorías por edad mínima (3, 7, 12, 16 y 18) y además incluye imágenes que describen los contenidos más “polémicos” del juego, entre Violencia, Lenguaje soez, Miedo, Drogas, Discriminación, Sexo y Apuestas, además de avisar de si contiene modo Online).

Sin embargo, y al contrario de lo que mucha gente cree, el sistema PEGI no es obligatorio para todos los países de Europa, los cuales pueden elegir usar su propio sistema. El caso más sonado es el de Alemania y su USK (Unterhaltungssoftware SelbstKontrolle) el cual es considerado uno de los sistemas más estrictos del mundo: Aparte de intentar impedir o censurar la distribución de cualquier videojuego con temática cercana a los Nazis, hay una gran lista de juegos que han tenido que cambiar sus contenidos para poder venderse allí, como puede ser el caso de Saints Row, o que directamente no han podido salir, ya que muchos distribuidores no creen que el coste necesario para cambiar el juego compense la venta en el territorio alemán, cuyos jugadores están acostumbrados a importar juegos de otras regiones para poder ver una versión más cercana a la original.

Otro sistema bastante famoso es el australiano ACB (Australian Classification Board). El sistema censura casi sistemáticamente a todos los juegos +18, por lo tanto muchas compañías han tenido que bajar el nivel de violencia de sus juegos hasta poder conseguir un +15 y que el juego pudiera venderse. Sin embargo, como ya comentábamos antes, el sistema ha tenido casos realmente surrealistas, como censurar Marc Ecko’s Contents Under Pressure por promover los grafitis en vías públicas.

En los 80, el Reino Unido decidió eliminar todo contenido que incluyese ninjas, por considerarlos violentos y malas influencias para los niños. Ninja Gaiden fue renombrado Shadow Warriors, asi como las Teenage Mutant Ninja Turtles se convirtieron en las Teenage Mutant Hero Turtles.

En nuestro territorio, aunque menos obsesionados con la censura, también hemos tenido algún que otro episodio sorprendente, como cuando la Generalitat Valenciana exigió la censura de Metal Gear Solid por promover el consumo de drogas entre los niños.

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Además de la censura de todo tipo de violencias, como las decapitaciones de Prince of Persia o la sangre de No More Heroes, el sexo es un factor enorme, y, como no podía ser menos, Japón es el líder absoluto en este tema. Al localizar juegos japoneses, muchas empresas optan por añadirles ropa a los personajes más ligeros de ésta y eliminar cualquier tipo de escena sugerente. Hacer a las heroínas mayores de edad y eliminar a los “travestis” también son recursos bastante usados.

Si bien en la actualidad la censura se basa mucho más en escenas y personajes concretos, antiguamente se podía llegar a cambiar un juego totalmente. Final Fantasy IV fue reescrito completamente para América (allí Final Fantasy II), esquivando todas las referencias a la muerte y suicidos, reemplazando las guadañas por otro tipo de armas, o cambiando el tipo de magia “sagrada” a “blanca”, o en Earthbound, donde se incluían multitud de cambios gráficos en los sprites para eliminar desnudos, cruces de hospital y símbolos religiosos, así como eliminar cualquier referencia a sectas, violencia, alcohol y cultura pop.

Y es que la censura ha llegado a todo tipo de videojuegos, incluso a los que puedas creer más inocentes. Los símbolos de los interruptores y bloques de Ocarina of Time tuvieron que ser reemplazados, así como la música de una de las zonas del juego, por quejas de la comunidad árabe. En la versión japonesa de Super Mario Kart, Bowser y Peach se bebían una botella de champán al ganar, característica eliminada de las demás versiones. Dos personajes de Animal Crossing, masculinos en la versión Japonesa, fueron cambiados de sexo debido a sus voces y apariencia en el resto del mundo.

Por supuesto, tras todo esto, llegan las empresas que consiguen hacer famoso su producto gracias a la polémica que ocasiona, aunque el producto final no llegue a ser el ideado previamente, por ejemplo, en Carmaggedon (mítico título de coches con el añadido de atropellar a todos los transeúntes posibles) donde dichas personas fueron sustituidas por zombis, los sangrientos fatalities de Mortal Kombat o burradas como Postal o Manhunt.

¿Dejarán de censurar a las empresas algún día? ¿Crees que está bien limitar algunos contenidos de juegos? ¿Qué ocurrirá, por ejemplo, con Hatred?

 

Los hombres son criaturas muy raras: la mitad censura lo que ellos practican, la otra mitad practica lo que ellos censuran. “