Hay una pregunta que, desde que el mundillo ha crecido un poco, se ha hecho en casi cualquier formato posible, y que ha causado cientos de discusiones interesantes, a la par que alguna que otra cita célebre. ¿Son los videojuegos arte?

Comenzaremos con Roger Ebert, famoso crítico de cine, quien abría uno de sus artículos con “Los videojuegos jamás podrán ser arte“, lo que, como era de esperar, hizo que la comunidad de jugadores estallase, posicionándose algunos a favor de Ebert, y otros muchos en contra,  quizá dando argumentos mucho más comprensibles de los que el crítico podría dar jamás (en el mismo artículo declaraba que “Jamás ha tocado un videojuego y no tiene la intención de hacerlo”).

Fuera de entrar en el bucle de “¿se puede hablar de algo sin conocerlo de primera mano?”, quiero centrarme en la pregunta que dicha comunidad intentaba responder. ¿Puede un videojuego hacerte sentir lo mismo que un buen libro o una buena película, por ejemplo? ¿Puede un videojuego ser arte?

Mi respuesta corta seria . Y si dejara el artículo aquí, no dudo que me encontraría con algún avispado navegante que soltaría algo como “Uh, si, ponerte a pegar tiros en el CoD mientras los niños chillan es muy artístico”, o algo así.  Quiero recordar que, si bien el cine está considerado un arte, no todas las películas son buenas, muchas se hacen para recaudar lo máximo posible. O los libros. O, maldita sea, los cuadros.

¿Qué hace diferente, pues, a los videojuegos de las demás llamadas “Bellas Artes“? La respuesta está en el mismo nombre. Son juegos, y por tanto, son interactivos. Un videojuego es, por así decirlo, una manera de contar una historia en la que, en lugar de tener un rumbo fijo, es alterada, ligera o mayormente, por el jugador. Por compararlo con algo más cotidiano, podríamos decir que son libros de “elige tu propia aventura” vitaminados.

Así como el denominado “séptimo arte”, el videojuego combina partes de otros artes. De hecho, podemos mirar cada parte de éste como arte en sí mismo: Una buena banda sonora es arte. Un buen diseño de personajes y escenarios es arte. Una historia profunda también. Si todo este amasijo de destrezas es unido mediante el factor interactivo, solo puede salir arte como resultado. Si una película de animación son muchos dibujos unidos, un videojuego puede perfectamente ser, por reducirlo a la mínima expresión, esa misma película con botones.

Nuestro amigo, el navegante avispado, pregunta ahora por algún videojuego que merezca ser llamado “arte”. La caja de comentarios se rellena con réplicas: “Journey, Ico, Ōkami, etcétera.” Hoy vengo a hablar de uno de los mayores exponentes del “videojuego como arte” que conozco: To The Moon.

Hoy, estaba echándole un ojo a Freebird Games, la página del desarrollador del juego (Kan Gao), para ver si había alguna novedad sobre su próximo lanzamiento, A Bird Story. Una cosa llevó a la otra, y acabé en el trailer de To The Moon. Ahí fue cuando la vocecita de siempre me obligó a volver a jugarlo. Y, como la primera vez, y aún más si cabe, me pareció una experiencia increíble.

Recuerdo la primera vez que me topé con el juego: “Ugh. ¡Un juego hecho con RPG Maker! En fin, si dicen que es bueno, pasaré por el aro…” Y lo siguiente que recuerdo son 4 horas de algunas de las mejores experiencias que he tenido con un videojuego. Te ríes y lloras mientras intentas entender lo que está pasando en pantalla y piensas en lo vergonzoso que te parece que cobren 70 Euros por algunos juegos “Triple A” estando esto aquí.

Y es que, desde la excelente historia, pasando por los personajes y lugares y acabando en la increíble banda sonora (En la que, por cierto, participa Laura Shigihara, la chica que hizo la BSO de Plants vs. Zombies…), no me moví de la silla ni una sola vez.

Y, a pesar de que el juego tiene ya sus años, siempre tengo la sensación de que no es lo suficientemente conocido. Por eso, mi respuesta larga a “¿Son los videojuegos arte?” es recomendar este juego. Si no lo habeis jugado, por favor, hacedlo antes de comentar.

Los videojuegos narran historias. De la mejor manera que existe: obligándote a vivirlas.

…Siempre he creído que eran faros.

 

Me gustaría saber vuestra opinión: ¿Creéis que los videojuegos son, o podrían ser, un arte?

 

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